Gobierno alienta  migración venezolana y  junta la pobreza con la necesidad

Por: Amaro Rodríguez Santillán

El Perú no registra un crecimiento superior al 6%, capaz de asegurar la creación de miles de nuevos puestos de trabajo, al parecer interesa mas al gobierno de Perú la apariencia ante el mundo, como país defensor de la no discriminación a migrantes, en este caso venezolanos, mientras que el causante de esta migración venezolana, USA hace esfuerzos por construir un muro que impida la llegada de migrantes latinoamericanos, ¿cómo lo ven?.

La economía peruana no está en condiciones de asegurar trabajo, y servicios de salud y educación a un número superior de usuarios previstos en los planes anuales de trabajo respaldados por exiguos y deficitarios presupuestos, que aseguren la salud y  educación, lo que consigue el gobierno peruano juntar la pobreza con la necesidad.

Nuestro presidente Martín Vizcarra en parodia rústica, actúa como un pato que ni siquiera tiene una laguna para nadar con los suyos, pero se  da el lujo de invitar a  patos extraños a  nadar, seguro en laguna ajena. Al margen de la condición humanitaria de servir a nuestros prójimos, cuestionamos la negativa actitud de apariencia, de una política no avalada por el pueblo peruano.

Lo que ocurre con la  masiva migración venezolana al Perú con aval del gobierno peruano, es reunir en nuestra patria la pobreza ancestral que arrastran los peruanos mas vulnerables, para darse la mano con la necesidad de los venezolanos, que supervaloraron la economía peruana, y hoy sufren desilusiones y muchos de ellos están en condición de supervivencia.

Tengamos presente que los migrantes son personas instruidas entre técnicos y  numerosos profesionales y la mayoría restante con instrucción capaz de superar el acceso al mercado laboral, frente a los peruanos deficitariamente instruidos, que impide competir ni siquiera en el comercio informal que se da en vehículos de transporte público.

Defendamos el puesto de trabajo de nuestra población, sobre todo de pobladores andinos a quienes desde todos los niveles de gobierno deben ayudarlos con políticas sociales productivas, los migrantes han tenido décadas de años de vida alejados de la pobreza y cuando  sintieron esa pobreza que muerde las carnes y el alma, abandonaron su país, mientras de los nuestros nunca antes tuvieron bienestar para sus familias.

 Hasta hoy nuestra población en extrema pobreza no tiene acceso universal al SIS, para cautelar su salud y los niños de las familias pobres y de extrema pobreza, ni siquiera tienen el dinero para la compra de los útiles escolares, las autoridades tienen que actuar con cautela y trabajar para el pueblo y no para las tribunas internacionales. (Amaro Rodríguez S.)

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