¿Cómo se establecen las dictaduras?

Por: Dr. Jair Alvarado Espinoza.

En América Latina desde hace dos décadas existen dictaduras disfrazadas de democracias, bajo el contexto del denominado: “Socialismo del Siglo XXI”; basadas en la popularidad que arrinconan a las instituciones democráticas, y que tienen el aval de los ciudadanos decepcionados de las políticas fallidas. Esta realidad es aprovechada por las dictaduras, sean de derecha, izquierda o centro que necesitan del asistencialismo para tener el apoyo del pueblo, donde una vez instalados en el poder, corrompen y manipulan los diversos estamentos del Estado para consolidarse.

Quien nos brinda un análisis sobre la manera como se establecen las dictaduras, es el escritor George Orwell en su libro: “Rebelión en la granja”, narrando su experiencia con el socialismo de manera ingeniosa, en el que representa con diversos animales las fuerzas sociales que podemos identificar con facilidad. Nos explica sus estrategias y tácticas para llegar al poder. Su mejor carta de presentación es que, actualmente su obra está prohibida en países como China, Birmania o Corea del Norte.

La historia trascurre en una granja, donde los animales se rebelan contra el granjero, manifestando explotación y maltrato, logrando su expulsión. Por sus conocimientos superiores, los cerdos dicen que deben asumir la dirección de la granja, y deciden que nadie debe vivir en la casa del granjero, la cual debe convertirse en un museo por ser un símbolo de los “malvados humanos”. Claro está que, después ellos se instalaron en la vivienda; una táctica recientemente aplicada en nuestra realidad.

Los cerdos solo dirigían y supervisaban a los demás, implementando sus leyes que, poco a poco fueron cambiando a su conveniencia, como ellos decían: “lo hacemos por el bien de todos los animales, porque si nosotros nos vamos, regresará el granjero a seguir explotándolos”, es decir, infunden el miedo para poder mantenerse en el poder mediante una “Asamblea Constituyente”, cambiar las leyes a la medida de sus intereses.

La vida en la granja transcurre por años con trabajos más duros, mayor esfuerzo y sacrificio, pero los animales son felices porque creen que sus descendientes no serán explotados por los humanos ociosos y ladrones. Una de las escenas más conmovedoras del libro la brinda Boxeador, el caballo fiel y trabajador que representa al denominado “pueblo”, y quien tuvo un triste final. Confiaba en las palabras de los cerdos que decían: “Que la verdadera felicidad está en trabajar duro y vivir de manera sobria”.

Los cerdos, con el pasar del tiempo, tomaron más costumbres de los “hombres explotadores”: vivían en una casa, usaban la misma ropa, comían y bebían lo mismo, comerciaban los frutos de la granja con los hombres; hasta el momento en que, el resto de animales de la granja no pudieron diferenciar quien era el cerdo y quien era el hombre; concluyendo que los animales viven como pobres y los cerdos como aristócratas.

Esta desigualdad se ve reflejada en una frase del libro: “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”; las dictaduras se aprovechan de la pasividad e ineficiencia del Estado, así como de la ignorancia de los ciudadanos para lograr sus fines personales y de grupo. “Rebelión en la granja” debe ser una lectura imprescindible para entender si estamos en una dictadura o camino a ella.

Dr. Jair Alvarado Espinoza.

Coordinador de la Escuela de Negocios Internacionales – UCV Trujillo

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