Las heridas de la madre tierra

DIA DE LA TIERRA [540 x 480]

Por Carlos A. Bocanegra García *

Como ya es costumbre cada  22 de abril  se celebra el nacimiento del movimiento ambientalista moderno, el cual se inició en 1970 cuando 20 millones de norteamericanos tomaron las calles, los parques y los auditorios para manifestarse por un ambiente saludable y sustentable. Es aquí cuando se logra una coincidencia política que parecía imposible. Ese día condujo a la creación de la Agencia de Protección al Medio Ambiente de Estados Unidos y a la aprobación de leyes relacionadas con el aire limpio, el agua limpia y la conservación de especies en peligro de extinción.

A partir de entonces, cada año en esta fecha, el mundo entero reflexiona y se moviliza por una Tierra mejor l. Es en 1975  en Belgrado, Yugoslavia, cuando propuso un marco de referencia mundial para la educación ambiental, el cual se llamó la «Carta de Belgrado». Esta Carta afirma que la meta de la educación ambiental es hacer que la población mundial se preocupe por el medio ambiente y tenga el conocimiento y la dedicación que la capacite para buscar soluciones a los problemas actuales y prevenir problemas nuevos. Toda esta preocupación desencadeno que muchos países hayan promovido y desarrollado Leyes y diversas organizaciones de protección y fiscalización ambiental. Quedó atrás el paradigma de que la tierra, el agua, el aire y los recursos naturales  renovables son fuentes inagotables y dio paso a entender que la tierra tiene sus límites y que más allá de ella solo queda la destrucción de la vida misma por la contaminación, la deforestación, la lluvia ácida que sin duda conducen al aceleramiento del cambio climático que ya lo estamos viviendo y que si no asumimos medidas inteligentes de adaptación y mitigación tendremos daños irreparables al medio ambiente.

Esta fecha nos debe permitir mirar las heridas de nuestra pequeña tierra regional que nos es más que la manifestación de nuestra actitud irracional y de malas prácticas ambientales, me refiero específicamente a la destrucción sistemática de nuestras playas de Trujillo por la erosión costera (generada por la construcción del molón retenedor de arena en Puerto Salaverry), la destrucción de ecosistemas litorales de valor ecológico y económico singular como son la pérdida de 200 pozas de “totorales” o humedales de Huanchaco que pone en riesgo la sobrevivencia de la cultura viva, la pérdida de especies como las “rayas”, “lenguados”, “ bagres”, “donax”, “muy muyes” entre otros debido a la erosión que modificó sus habitad y que impactó en toda la cadena alimentaria del mar y como consecuencia disminución de la pesca artesanal.

Por otra parte,  no se puede negar la desaparición del rol ecológico de las dunas litorales que como parte del ecosistema desértico de Trujillo fuera transformado en  cultivos artificiales alterando significativamente el clima local que sumado al cambio climático global tenemos un mayor trastorno climático en nuestra localidad. Y qué decir del Río Moche, otrora fuente de agua donde abundaba los peces (“charcocas”, “monengues”, “lisas”, “lifes” y “camarones”), todos desaparecidos por el coctel tóxico de relaves mineros, de curtiembres y de residuos domésticos que lo han condenado a muerte. Tóxicos que se infiltran a la napa o capa freática y la contaminan el agua subterránea y que al ser utilizadas en los regadíos y consumo humano colocan en alto riesgo la vida humana por las enfermedades que generan como es el cáncer principalmente.

Cómo obviar referirnos a la poca conciencia de la ciudadanía que arroja sus residuos sólidos a diestra y siniestra que sumado a la poca eficiencia y eficacia de la gestión municipal constituye un peligro diario a la salud pública por la falta de un relleno sanitario o planta de tratamiento que de acuerdo a Ley debe contar una ciudad como Trujillo. A todo esto, se adiciona el término de la vida útil de la planta de tratamiento de aguas servidas que en lugar de ampliar su cobertura se ha reducido a diferencia del incremento significativo de la población, hecho que explica el tener que arrojar la carga de aguas de albañal directamente al mar que contamina el agua y los organismos marinos así como a los seres humanos al consumirlos. Considero que no es solo con caminatas, ferias, charlas, protestas, etc. como debemos celebrar este día internacional, sino que además sea con asunción de compromisos individuales y colectivos de protección de la única casa que tenemos como es la tierra y que esta fecha haga reflexionar a las autoridades que deben de una vez por todas priorizar en sus agendas de gestión y gobierno el tema ambiental que no es más que la defensa de la vida y la naturaleza.

Biólogo Pesquero, docente de la UNT, fundador del Movimiento Ambiental Regional (MAR).

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