La calidad educativa y la pertinencia social

Por: Gloria Montenegro Figueroa

* Congresista de la República

La calidad educativa en la educación superior es un derecho amparado por la constitución y lo debe garantizar el estado peruano, pero primero preguntemos ¿qué entendemos por calidad?,   La calidad se expresa por el grado de pertinencia, de impacto y ajuste que debe existir entre la misión, los propósitos y los resultados que lleva a cabo cada universidad y los factores que la hacen competitiva en cada especialidad.

Cada universidad debe tener una lectura del escenario, los actores y el contexto donde se desarrolla y responder a las exigencias y demandas no solo del mercado laboral y las necesidades en el tema social sino en la generación y difusión del conocimiento ese es el compromiso que debe tener la universidad con el territorio regional, local, con el Perú y el mundo global.
La Ley Universitaria 30220 promueve el mejoramiento continuo de la calidad educativa y lo contempla  a través del  sistema de aseguramiento de la calidad, que se centra en :

El Licenciamiento.-  Proceso obligatorio para el funcionamiento de las universidades, que nos asegure condiciones de calidad, las cuales están estipuladas en el artículo 28 de la Ley, y está a cargo del SUNEDU,  consisten en:
a. Existencia de títulos académicos, grados y títulos y planes de estudios.
b. Oferta educativa compatible con los instrumentos de planificación
c. Infraestructura y equipamiento adecuado

  1. Líneas de investigación.
  2. Docentes calificados, con no menos del 25% de ellos a tiempo completo.
    f. Servicios educacionales complementarios básicos
  3. Transparencia de las universidades.

Actualmente hay 7 universidades que han logrado el licenciamiento, hay 76 universidades que han presentado la documentación, 23 son universidades públicas y 53 son privadas, aún hay 65 universidades que están armando su expediente.
La Acreditación. –  Es voluntaria, hay muy buenos avances y nos encamina a la excelencia académica. Los Sistemas de información para la educación superior y el establecimiento de incentivos para la mejora contínua.

Estas condiciones no le quitan a la universidad autonomía normativa, ni de gobierno menos académica; tampoco quita a los estudiantes libertad de pensamiento, ni la capacidad de debate, menos la pluralidad que tiene toda universidad como fuente de conocimiento.

Apostemos por todo aporte que mejore esta ley, por su pertinencia social, pero no retrocedamos al sistema anárquico y muchas veces corrupto, donde la calidad, la rendición de cuentas y el servicio a la sociedad estaba solo en el discurso. Esta es la oportunidad de lograr rectoría, homologación, excelencia, innovación y la construcción de un modelo de éxito, sí se puede, si la SUNEDU debe mejorar su conformación para garantizar institucionalidad y legitimidad, hagámoslo, pero con la participación de la comunidad universitaria, a través de un proceso democrático y realmente participativo.

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