Homenaje al gran maestro César Adolfo Alva Lescano

Por: Carlos Caballero Alayo

Un hombre de la antigüedad dijo estando a punto de morir: “Hoy me voy por el camino de toda la tierra” Efectivamente, todos transitamos por un camino que conduce de modo inexorable a la muerte. No nos gusta, nos duele, pero así ocurre. Ahora bien, mientras se transita por “camino de toda la tierra”, algunos (solo unos pocos) van dejando huellas por las que los que quedan los recordarán por siempre.

El profesor Adolfo Alva Lescano es uno de ellos. Se ha ido por el camino de toda la tierra, pero nos ha legado una huella por la que recordarlo, una huella que nos seguirá siendo útil, y por lo cual estaremos siempre agradecidos. Es que más que un profesor, fue un maestro. Se dedicó con verdadera pasión a estudiar y enseñar la vida del vate santiaguino César Vallejo. Su aporte al conocimiento y entendimiento de la obra vallejiana ha sido de tal magnitud, que muchos hemos desarrollado casi su misma pasión, gracias a ello.

Las huellas del gran maestro también pueden verse en las diversas actividades que ha desarrollado en larga carrera docente: fue director del Colegio San Juan, y jefe del departamento académico de Lengua Nacional y Literatura de la Universidad Nacional de Trujillo y en dichas aulas disfrutó e hizo disfrutar del proceso de enseñar y aprender.

Quienes lo conocimos como maestro nos sentimos dichosos de haber recibido su conocimiento. Él se queda y no se va. Se queda en esa región que llamamos recuerdo y desde allí seguimos admirándolo y queriéndolo.

Descanse en paz, querido maestro CÉSAR ADOLFO ALVA LESCANO.

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