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Elecciones presidenciales y la pobreza política: ¿es el fin de la clase política?

Por: Percy J. Paredes Villarreal

En artículos anteriores, hemos venido describiendo y analizando la situación política, el modelo de desarrollo que fortalece y sostiene al capitalismo en nuestro país. Muy poco hemos descrito a los actores que se encargan de defenderlo, me refiero a la “clase política”, que es el encargado de diseñar e implementar medidas, normas, acciones, comportamientos y políticas para darle sostenibilidad al modelo y al sistema vigente.

Del mismo modo, hemos venido obviando el nuevo contexto en que nos encontramos, que a mi parecer lo denomino la “República Chola”, que nace con el triunfo de Fujimori sobre Vargas Llosa en los 90 del siglo pasado, y que sigue vigente.

En esta oportunidad, quiero compartir, algunos criterios que nos permiten describir, entender e interpretar un nuevo proceso electoral, que a mi modo de ver no va a generar cambios. Por el contrario, es el afianzamiento y la consolidación de una “Clase política” que quiere seguir sosteniendo la “República Chola”; bajo el mismo el modelo económico y político, que viene predominando en nuestro país desde hace aproximadamente 35 años.

Análisis comparativos de los cambios de gobiernos en los inicios de nuestra República del siglo XIX con la Actualidad:

Si hacemos una comparación histórica de los cambios de gobernantes en los inicios de nuestra independencia política del yugo español; con lo que estamos viviendo durante los últimos 10 años, podemos notar que existe cierta similitud. Ya que, los conflictos por el poder en aquel tiempo como en la actualidad, esta generaron inestabilidad política, ingobernabilidad; donde el primero y segundo militarismo que se vivió en aquella época es algo similar a los cerca de 9 presidentes que hemos tenido en estos últimos aproximados 10 años; cuyas consecuencias políticas de gobiernos, en ambos periodos, tienen casi similitud, como: a) Saqueo del Estado, b) Corrupción en los gobiernos, c) Beneficios personales, d) Empoderamiento de la “clase política” que estuvo en manos de la oligarquía terrateniente,  ahora en la oligarquía política “Chola y centralista”.

Ambas etapas de nuestra historia republicana han demostrado la pugna de los caudillos militares en el primer caso y políticos, en el segundo; lucharon por tener el control del poder para enriquecerse. En aquel tiempo predominó los enfrentamientos entre bandos pertenecientes a grupos de militares que se daban “Golpes de Estado”, para imponer su régimen en una democracia incipiente; en la actualidad, hemos visto la alternancia de gobiernos sin culminar su periodo teniendo como resultado 9 gobernantes en 10 años, dentro de la democracia representativa.

Una segunda característica, tal como lo ha descrito Alfonso Quiroz, en su famoso libro “Historia de la Corrupción en el Perú”; los grandes forados y actos de corrupción que se vivieron en los inicios de la era republicana persistieron hasta la actualidad. En esta época encontramos similares características de los negociados de corrupción, que no tan solo se dan a nivel del ejecutivo; también en el legislativo, ministerios, gobiernos subnacionales, y en otras dependencias del Estado.

Asimismo, podemos notar que, en los inicios de la república, la clase dominante que tenía el control del gobierno y del estado, eran los criollos, descendientes de los españoles que nacieron en América. A diferencia del actual, la composición de los “padres de la patria” mayoritariamente son mestizos y cholos, que asumen la defensa de la clase dominante y de sus políticas de desarrollo; como lo fueron en tiempos pasado.

Con la excepción de Santa Cruz, Gamarra, Sánchez Cerro, Velasco Alvarado, Fujimori, Toledo, Humala, y Pedro Castillo, cuyas características raciales eran indios, negros, chinos; además de no ser limeños. El resto fueron descendientes de la burguesía y pequeña burguesía, además de ser limeños; demostrando un poder político y económico basado en el centralismo, la discriminación y defensa del capitalismo.

 De la República de los “Criollos” a la Republica de los “Cholos”:

Desde los inicios de la independencia política de nuestra patria, se construyó una República al cual se le denomino criolla; ya que, la “clase política” que condujo los inicios de esta nueva etapa, eran descendientes de los españoles, que en un primer momento se oponían a la Independencia Política del Perú, siendo aliados y subordinados al Virrey. Para luego desprenderse del yugo occidental y tener el control del Gobierno y el Estado.

Uno de los ejemplos trascendentales de este proceso fueron las batallas de Junín y Ayacucho que sellaron nuestra independencia; en el cual participaron mayoritariamente tropas provenientes de otros países de américa del sur, y pocos peruanos; asumiendo ese reto de luchar contra el “yugo español”. Mientras que los criollos, se opusieron y formaron parte de las tropas realistas; y al ser derrotado pasaron a conducir la nueva república que comenzaba a construirse, excluyendo a los mestizos, indios, negros, entre otras razas existentes en aquel momento.

A partir de allí nace lo que José Carlos Mariátegui lo denomina “clase dominante, parasitaria y apátrida”; porque nunca construyeron un Estado-Nación sólido y fuerte; ni tampoco forjaron una identidad nacional; mucho menos un Proyecto de desarrollo que beneficiara al país, que hasta la fecha carecemos.

Los historiadores críticos, definieron el proceso de construcción del país, bajo una “clase política”, cuya actitud estuvo basado, en: a) Discriminación racial; b) Corrupción; c) Dependencia política y económica de países como: Francia, luego Estados Unidos de Norteamérica, y de los Organismos Financieros Internacionales; d) Saqueo y debilitamiento del Estado, en favor de la clase dominante, e) Beneficio personal y familiar.

Aunque algunos no estarán de acuerdo, pero considero que hemos pasado de una república de “criollos” a la de los “Cholos”; con las características similares en el fondo, pero con cambios en las formas, tomando en cuenta los acontecimientos que se vive a nivel nacional e internacional.

Culturalmente, esta nueva república al cual lo podríamos denominar “Chola”, es la que derrota a la Oligarquía política representado por el fallecido escritor Mario Vargas Llosa, en los 90 del siglo pasado; dando fin a una clase política e intelectual, que predomino desde las décadas de los 50 a los 90, bajo los partidos políticos de la democracia cristiana, luego sería el Partido Popular Cristiano (PPC), Acción Popular (AP), el Movimiento Libertad, y también sectores de la clase media de la izquierda peruana.

La representación política, particularmente, de los partidos de derecha e izquierda, pasaron de nombres y apellidos aristocrático, como: Ulloa, Alva, Cornejo, Alayza Grundy, Orrego, Osterling, Layza Grundy, Cruchaga, Dammert, Mohme, Bernales, etc.; a nombres y apellidos comunes los Yoshiyama, Fujimori, Rodríguez, Chacón, Salgados, Chavez, Risco, Acuña, López, Mamani, Rodas, etc., que eran expresión de la diversidad cultural y racial de nuestro país; ya que durante mucho tiempo fueron relegado.

Asimismo, pasamos de una “Clase Política”, preparada, instruida y representante de la clase dominante, mayoritariamente con una profesión en derecho y ciencias políticas, con estudios en grandes y buenas universidades privadas y de renombre nacional e internacional. A otra neófita, sin preparación, con una diversidad de profesiones, que, en su gran mayoría egresados de universidades públicas precarias, y de privadas con una pobreza en la formación académica e intelectual. Tal como lo describe el antropólogo Carlos Iván Degregori en su libro “El nacimiento del Otorongo”.

También pasamos de una “Clase Política” que manejaban discursos y oratorias elocuentes, que no necesitaban leerlo, con una rigurosidad en sus análisis y planteamientos convincentes, con expresiones y lenguaje pulcro, generando debates alturados. Contra los actuales, que les escriben sus discursos, y que leen sin convicción ni sentido, con contenido pobre; dejando de lado el análisis profundo y la lógica que deben tener sus mensajes y contenidos.

Esta “Clase Política” actual, caracterizada como: neófita, inculta, sin preparación para expresarse públicamente, sin coherencia en sus discursos; que solamente se dedica a hablar peroratas. Es la consecuencia de la aplicación del neoliberalismo, particularmente en la educación. Que aparte del enfoque mercantil, también ha implicado recortarle el nivel de análisis, interpretación, comprensión lectora, expresión lógica, pensamiento crítico, etc.; para convertirlos en simple transmisores de información, y de un pensamiento simplista, pragmática e individualista.

Del mismo modo, esta “Clase Política” no encuentra en los partidos políticos, que los incorpora, como el espacio de adoctrinamiento, de formación ideológica, política, programática. Todo lo contrario, estas agrupaciones se activan cuando hay elecciones generales o regionales y municipales.

Aparte de ser inculta esta “Clase Política”, es discriminadora, racista, se muestra insensible a la violación a los Derechos Humanos; busca mantener su “status quo”, privilegios, y beneficios personales, aprobando leyes, en favor de estos, y quedar impune de las denuncias, investigaciones y sentencias que tienen.

Esta “Clase Política”, quiere mantenerse el poder, para que pueda mantener su negociados, en los proyectos de inversión pública, que gestionan para sus regiones; para obtener algunos beneficios económicos, en la elaboración y ejecución.

La Coyuntura Política electoral:

En estas dos últimas semanas, hemos visto, por televisión, los debates políticos electorales en el que participaron los 35 candidatos que se presentan a estas últimas elecciones, que luchan por estar entre los dos primeros lugares que pasaran a la segunda vuelta; y que uno de ellos será elegido el próximo Presidente de la República. A la vez, otros partidos políticos, lucharan para superar la valla electoral del 5% y tener presencia en el parlamento como: senadores, diputados, y también al parlamento andino; de esa manera, tener presencia política en el país, e impedir su extinción.

Los debates políticos – electorales, con la participación de los postulantes al sillón presidencial en estas próximas elecciones generales a realizarse, la primera vuelta, el 12 de abril del presente año y la segunda, en el mes de junio del presente año; no trajo cosas nuevas, e importantes que se pueda rescatar. A la vez, se pensaba que, podríamos encontrar algunas propuestas interesantes respecto a la solución de algunos problemas coyunturales que todavía no son resueltos por la “Clase política” vigente y predominante, como: 1) Crimen Organizado, 2) Corrupción, 3) Crisis económica.

Este debate político electoral ha implicado una gran decepción de ver y escuchar a la “Clase Política”, que se mantiene en las diversas instituciones pública del país durante la era del neoliberalismo; que no dijo nada nuevo ni de bueno. Por el contrario, es el mismo libreto que siempre la derecha en su conjunto (ultra y centro) nos tiene acostumbrado escuchar durante los procesos electorales; y que viene gobernando y dirigiendo el país desde los inicios de la república.

Esta “Clase Política” al cual lo podríamos denominar “Mestiza-Chola-Emergente”, que nació partir de los 90 del siglo pasado, bajo la conducción del fujimorismo, que derroto y reemplazo a la oligarquía política liderado por el finado escritor Mario Vargas Llosa. Que, al perder en segunda vuelta de aquel año, fue un crítico al régimen fujimorista; pero, en sus últimos años, se convirtió en aliado y defensor de la hija del autócrata, para impedir su tercera derrota, y también oponerse a la asunción de mando del ganador de la última contienda electoral Pedro Castillo.

De igual manera ha sucedido con muchos críticos al fujimorismo, al neoliberalismo, y defensores de los Derechos Humanos; que al poco tiempo se convirtieron en sus feroces aliados, defensores del modelo imperante y enemigos de los derechos de las personas asesinadas. Demostrando su interés por obtener beneficios materiales; antes que mantener su ética, principios y valores, contrarios al pragmatismo e individualismo que ahora pregonan.

Además, esta clase política es la que ha mantenido, sostenido y defendido el modelo predominante a lo largo de estos más de 35 años. Cuyos resultados estamos viendo las consecuencias, como: 1) Corrupción, 2) Autoritarismo, 3) Crisis política; 4) Neoliberalismo; 5) Subordinación de las instituciones a los intereses de la clase política; 6) manipulación de las normas en favor de esta clase política y del crimen organizado; 7) Fortalecimiento de la oligarquía política predominando las familias que manejan partidos políticos como: la familia Luna, La familia Acuña, los Fujimori, los López Aliaga, Cerron, entre otros.

Los planteamientos políticos de los candidatos presidenciales:

Una de estas características, vienen a ser la falta de propuesta y argumentos, que están planteando los candidatos al parlamento y a la presidencia de la república, que solamente atinan a decir lo que van a hacer; pero la mayoría de ellos no ha respondido al ¿cómo lo van a hacer?, ¿porque lo van a hacer? y ¿de dónde saldrán los recursos, para la respectiva implementación?

Todo hace pensar, que el problema para los analistas, politólogos y la “Clase Política” de esta “República Chola”, a) es un tema político y no económico; b) es un problema de la función del Estado y con sus respectivas instituciones. Y no de la estructura del Estado que ya está en crisis, pero que se busca maquillarlo y no cambiarlo por otro, etc.

Por lo tanto, lo que estamos observando es una nueva república, que no ha optado por cambios profundos, ni estructurales; por el contrario, sobre el cimiento de las instituciones débiles y fallidas, se viene sosteniendo el mismo Estado desde los inicios de la independencia de nuestro país. Con una “Clase Política” que, culturalmente, es la expresión de la diversidad cultural; pero ideológicamente representa y defiende los intereses, no tan solo de los grupos de poder, también sus propios intereses, y también la defensa de la economía de mercado, el liberalismo, individualismo, el clientelismo, populismo, asistencialismo, y la corrupción.

¿Cambio o continuismo?

Según las encuestas que diversas empresas dedicadas a este rubro nos tienen acostumbrados a brindarnos cada cierto tiempo; así como también durante los procesos electorales, nos están orientando a aceptar una fotografía de lo que podría ser el ingreso a una segunda etapa, entre la derecha; considerando un común denominador, que difícilmente se va a poder cambiar las cosas. Pero, nuevamente el centro del debate estará entre el continuismo o el cambio, este último difícilmente podemos prever, ya que, de los 35 postulantes, solamente dos partidos, que se identifican con la izquierda aspiran a un cambio profundo, uno como discurso y el otro como propuesta. Pero que, pareciera que no tienen posibilidades de acuerdo a las encuestas que presentan.

Mientras que la derecha extrema, se encuentra, según las encuestas, disputándose el ingreso a segunda vuelta; habiendo un candidato de centro derecha que podría ser una tercera opción, pero que podría tener resultados favorables, en estos últimos días, que pueda revertir la fotografía final.

Una de las propuestas de los candidatos de la derecha extrema, es retornar a los inicios del neoliberalismo en el Perú, donde se redujo el Estado a su máxima expresión con la finalidad de obtener más recursos para este; ajustar más los bolsillos de los pobres mediante más impuestos y recortarles beneficios. Asimismo, consideran no tocar a las grandes empresas que siguen sin pagar sus impuestos, contrayendo cuantiosas deudas.

Si bien es cierto, que hay un predominio mundial de la ultraderecha, liderado por Donald Trump, donde la ultraderecha viene recuperando su poder, tras más de una o dos décadas que estuvieron en mano de la izquierda socialdemócrata. Para lo cual hacen uso de estrategias vandálicas y amenazadoras, como lo han hecho estos desadaptados presidentes de: norteamericano, Miley en Argentina, y otros gobernantes mediocres; en el país, López Aliaga, está en ese camino de amedrentamiento, insultos y amenazas, contra los organismos electorales; de no obtener el triunfo respectivo.

En estos momentos existe una táctica para los candidatos opositores al neoliberalismo; que impida el triunfo y la continuidad de la derecha “Huachafa”. Que viene a ser el desprendimiento de su candidatura, renunciando a ella para endosar su votación al que se encuentra en condiciones de pasar a la segunda vuelta, para poder hacerle frente y ganarle a la derecha. Podrán los candidatos de izquierda asumir ese esfuerzo y compromiso, de hacer un pacto para impedir el triunfo de los que lideran las encuestas.

De esa manera acabar con esta clase política, para dar inicio a la construcción de una nueva cultura política, una nueva clase política y fortalecer la República de los “Cholos”. De lo contrario veremos la continuación de lo mencionado líneas arriba.

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