NacionalesOpiniónSlider

¿Construir carreteras o escuelas?

Por: Francisco Huerta Benites *

Instituto de Economía y Empresa

 Una preocupación constante de los que están en el gobierno, e incluso de los que no están, debería ser: cómo emplear los recursos finitos de una nación para producir el máximo beneficio para su pueblo. Es decir, cómo aumentar la productividad (más con lo mismo o menos), ello nos lleva directo a la prosperidad. En el Perú aún hay buen espacio para avanzar en esta direcció

Elección para estar mejor

Reciente estudio del FMI (Investing in Public Infrastructure: Roads or Schools?), busca dar respuesta a la pregunta del título del artículo. Es una pregunta similar a la elección entre “armas o manteca” a que los gobiernos del mundo se enfrentaron en el siglo XX.

Los líderes de las economías en desarrollo tienden a gastar menos en escuelas que en carreteras como proporción del PIB, aunque la inversión en educación puede ser una necesidad más acuciante en sus sociedades.

Las escuelas reciben menos

¿Por qué eligen esto los países?. La inversión en carreteras da buenos resultados más rápidamente en cuanto a mayor productividad, si bien a la larga el gasto de capital en escuelas genera un incremento mucho mayor del producto

El estudio muestra que la diferencia entre las opciones es categórica y manifiesta. Para una economía en desarrollo típica, a la larga, aumentar de forma permanente la inversión pública en escuelas en 1% del PIB incrementa el producto en alrededor del 24%, en tanto que una inversión equivalente en carreteras impulsa la producción solo en 5%.

El corto plazo por el largo plazo

Para líderes políticos, el factor crucial puede ser la velocidad con que se obtienen los resultados, lo que inclina la balanza a favor de carreteras. Invertir en carreteras, en vez de escuelas, produce un crecimiento económico más veloz durante los primeros 13 años. Sin embargo, invertir en escuelas desacelera el crecimiento durante 9 años, principalmente debido al cambio en oferta de mano de obra y costos fiscales implícitos.

Superar la miopía política,

Con el tiempo, los beneficios para el crecimiento de invertir en escuelas superan las ganancias de un gasto similar en carreteras. Pero eso requiere 24 años y pocos líderes tienen un horizonte de planificación tan largo.

Entretanto, invertir en escuelas triplica la deuda pública, comparado con el gasto en carreteras. Y esta mayor deuda persiste más tiempo como porcentaje del PIB, generando riesgos más prolongados para la sostenibilidad de la deuda. Esto sencillamente incrementa la renuencia de los líderes a comprometer recursos en escuelas. (FMI, nov. 2017)

El gran impulso. Comencemos

Se plantea concentrar el gasto al comienzo de la inversión, acelera los resultados. Con ese esfuerzo intensivo los beneficios de las escuelas para el crecimiento superan los obtenidos por las carreteras en aproximadamente 20 años (cuatro años antes). La desventaja de las escuelas con respecto a las carreteras desde una perspectiva fiscal prácticamente desaparece con un “gran impulso”. No discutimos aquí estrategias de financiamiento de ambos activos.

Reformas necesarias en educación

En las condiciones actuales, la productividad de la educación podría ser mejor, reasignado los recursos entre sus usos actuales, y a la vez gastar mejor en todo lo que se debe hacer. Claramente se puede hacer más con lo mismo, ¿Quién lo debe hacer?

*Francisco Huerta Benites

Instituto de Economía y Empresa

Ongd “Ciudad Feliz”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *