Urbanismo: desarrollo sostenible

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Por: Mirko Campaña Boyer

Periodista

Resulta interesante la defensa y protección de los recursos naturales por parte de un grupo de la sociedad peruana. Las reacciones de las comunidades toman cada vez mayor fuerza y ya no se trata de un reclamo, quizá, inequívoco, sino de una nueva corriente cultural, la del proteccionismo medioambiental. Todo un panorama que ha emergido de las zonas más alejadas del centralismo peruano y que bien podría ser materia de discusión para los antropólogos, sociólogos, politólogos, psicólogos y otras especialidades.

Y es que razones no les faltan. Si bien es importante impulsar y promover las inversiones privadas en Minería, por ejemplo, también es no menos destacable y urgente que estas nuevas iniciativas de negocios tengan una armonía con la naturaleza y el desarrollo sostenible.

Dejemos a la Minería en paz por un momento y hablemos, en esta oportunidad, sobre el ‘boom inmobiliario’ desatado en el Perú desde hace algunos años –aunque en menor medida en el 2015– y un balance con uno de los principios básicos de crecimiento, el desarrollo sostenible.

¿Cuál es la armonía que existe entre el desarrollo inmobiliario y su equilibrio con el medio ambiente? ¿Las empresas constructoras vienen tomando las medidas respectivas para que esta expansión se haga con el debido respeto a la naturaleza? ¿Las instituciones de fiscalización están realizando sus funciones con responsabilidad?

El crecimiento de las ciudades del Perú está encaminado por ineficientes políticas públicas. En muchas regiones del país no existe un Plan Operativo Anual (POA), ni mucho menos un Plan Estratégico Territorial (PET); es decir, el aparente desarrollo puesto en marcha por las autoridades regionales y locales no tiene visión sostenible.

Entonces, ¿qué garantías existe que la empresa privada cumplirá en proteger el medioambiente de su zona de influencia? Quizá existan divergencias al respecto, pero lo cierto es que no solo la minería contamina, también lo hacen las constructoras.

Para garantizar el desarrollo sostenible de las ciudades, nuestras autoridades deben profesionalizarse y establecer un Plan Estratégico de Desarrollo, en donde la empresa privada y la ciudadanía tengan participación. Pero, principalmente, basado en el principio precautorio, como muy bien lo explica la especialista en Planificación Urbana y Regional, Shirley Chilet Cama.

“El principio precautorio desentraña la compleja naturaleza jurídica, política, filosófica, ética y moral de una herramienta fundamental del derecho ambiental”, sostiene la experta.

Entonces, ¿qué pasará con el desarrollo urbano en Trujillo en los próximos años? Recordemos que debido a la ejecución de la Tercera Etapa del Proyecto Especial Chavimochic se generarán 170 mil nuevos puestos de trabajo, demanda que nuestra región no concentra y que será cubierta por la migración, que a su vez impactará en la aparición de nuevas urbes, las cuales necesitamos sean ordenadas y saludables con el medioambiente. A meditar, autoridades.

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