¡SORPRESAS, SORPRESAS! 

Acuña

Por: Mirko Campaña Boyer
Periodista

Luego que el aún gobernador regional de La Libertad, César Acuña Peralta, anunciara –esta semana– su candidatura a la presidencia de la República, inmediatamente sus rivales políticos aprovecharon la oportunidad de descalificarlo como una nueva alternativa para los peruanos.

Olvidaron que las reglas del juego son claras y que tanto el chato, como cualquier otra autoridad (ministros, viceministros, vicepresidente, etc.) tienen la libertad de tomar esta decisión. Y claro, el asunto iba por una aparente traición a quienes recientemente lo eligieron en las últimas elecciones. Sobre ello, a veces –en el marco político–, todo vale, siempre y cuando se busquen sanos intereses de por medio. Así es la democracia, señores.

Pero el asunto es más complejo de lo que creía. La candidatura presidencial de César Acuña ha resultado, desde ya, ser la piedra en el zapato para conocidos, aburridos, tradicionales y poco o nada productivos políticos locales y nacionales.

Vayamos por partes. Con un 3 % de aprobación en las recientes encuestas presidenciales, ¿tiene alguna oportunidad de ser el próximo outsider? Recordemos experiencias anteriores. Un desconocido Alberto Fujimori, un cholo power llamado Alejandro Toledo y, ¿por qué no? un militar de apariencia rebelde, Ollanta Humala. Todos, contra todo pronóstico, lograron sentarse en Palacio de Gobierno. ¿Tuvieron el nivel técnico, transparente y responsable para merecerlo? Podemos discrepar, pero finalmente el pueblo los eligió.

Entonces, ¿es la candidatura de César Acuña una amenaza para la democracia y el desarrollo socioeconómico nacional? No.

Sus anticuerpos son diversos y por ellos deberá responder en el transcurso de los próximos meses. Denuncias, lobbies, corrupción, etc. Pero por sobre todo, deberá responder, también, por sus actos que lo llevaron al éxito. Me refiero a aquellas cualidades positivas que lo encaminaron a convertirlo en un empresario exitoso y un político con un alto índice de popularidad en el norte del Perú. Nada es gratuito, señores, y sería mezquino no reconocer su emprendimiento. ¿Cómo lo hizo? Pues que las entidades correspondientes inicien, desde ya, una investigación -sobre sus denuncias- y ponga las cuentas claras antes de que la furia del fuego electoral sea incontrolable de apagar.

Quiero aclarar que no soy simpatizante ni militante del partido de César Acuña. Es más, por mí, ojalá y no ganara, pero al leer las diversas declaraciones de políticos tradicionales, pregunto: ¿qué de malo hay en que el chato se lance a la contienda electoral? ¿O es que acaso sería la sorpresa?

Por lo pronto, y esto está cantado, el chato se encargará de quitar los votos a Alan García, Alejandro Toledo y a PPK. Dudo que suceda lo mismo con Keiko Fujimori por su trabajo organizado y muy bien posicionado en el electorado.

La campaña aún no inicia, pero ya viene cargada de sorpresas, sorpresas… ja, ja ja!!

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