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Se avizora un buen futuro para Trujillo

(Hegemonía política de APP permitirá  articular gobiernos locales con el regional)

Por:  Manuel Rodríguez Romero

A la vista de los resultados de las elecciones regionales  y municipales del pasado 7 de octubre, emitidos por la ONPE (Organismo Nacional de Procesos Electorales), en Trujillo, capital de la región La Libertad, se presenta una situación muy especial, pocas veces registrada en lides electorales.

Podemos ver que el partido Alianza Para el Progreso (APP), que César Acuña fundó hace casi 17 años, tendrá la hegemonía que debe aprovechar para impulsar el desarrollo integral, inclusivo, innovador y sostenido de la provincia de Trujillo. El gobierno regional, así como el gobierno provincial y el 80% de los gobiernos distritales, estarán en manos de Alianza Para el Progreso (APP).

Las municipalidades distritales ubicadas en la provincia de Trujillo que serán administradas, desde el dos de enero del 2019, por gestiones apepistas son: El Porvenir, Florencia de Mora (que tenían alcaldes apristas), Huanchaco, La Esperanza, Laredo, Moche, Salaverry y Víctor Larco; mientras que las comunas de Simbal y Poroto (con poca densidad poblacional) estarán en manos de Fuerza Popular y Partido Aprista, respectivamente.

Es decir, APP deberá asumir un serio compromiso frente a la comunidad;  en otras palabras, debe asumir el reto de impulsar el crecimiento y desarrollo de la provincia de Trujillo y sus distritos, articulando los tres niveles de gobierno: regional, provincial y distrital. Conociendo la visión que tiene César Acuña, así será, estamos seguros.

Esta es la oportunidad histórica que tiene APP para colocar a Trujillo y sus distritos en vidriera y mostrar cuánto se puede hacer cuando hay voluntad de hacer bien las obras, con honestidad y transparencia. No habrá pretexto para decir que las municipalidades distritales, la provincial y la región son gobernadas por autoridades de diferentes tiendas políticas, y que esa es la causa para no unir capacidades y recursos, y que por eso tampoco hay transferencias de recursos para los proyectos.

Esta figura se ha dado siempre. En verdad el celo político impide la articulación entre niveles de gobierno. La perjudicada es la población, por el simple hecho, de tener autoridades de partidos opuestos. Lo razonable o lógico es dejar de lado los intereses partidarios, porque por encima de ellos deben estar los intereses de la población.

Ese fenómeno se dio en el primer gobierno de César Acuña como alcalde de Trujillo (2007-2010), en pleno gobierno nacional aprista de Alan García. El gobierno central “castigó” a Trujillo por el sólo hecho de que el alcalde  no era aprista. No transfirió ni un sol para obras. Recién en el gobierno de Ollanta Humala, Acuña gestionó y logró transferencias para obras emblemáticas. Trujillo entonces cambio al superar los 40 años de atraso.

El retroceso en su desarrollo que experimentó la ciudad en los últimos 4 años y el de sus distritos, con el trabajo articulado de sus alcaldes distritales y provincial, de la mano con el gobernador regional de La Libertad, los tres de APP, será superado con creces para dar mejor calidad de vida a la población.

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