¿Sabe cuáles son las enfermedades más comunes en niños pequeños?

¿Urgencia o emergencia?

Es importante saber diferencias una urgencia de una emergencia. La emergencia es un cuadro médico o quirúrgico de aparición brusca que compromete la vida de la persona o que puede producir secuelas invalidantes y requiere atención y actuación inmediata mientras que la urgencia precisa atención inmediata pero no hay compromiso de vida del paciente.

Existen situaciones que no parecen tan urgentes, pero hay que tomarlas con mucha tranquilidad. El dilema radica en ayudar a los padres a saber diferenciar un caso que requiere asistencia médica pediátrica inmediata. La doctora Ysabel Elena Salcedo, pediatra de la clínica Auna Camino Real, nos da algunas recomendaciones e indicaciones de los casos y/o enfermedades más comunes en niños:

Según la doctora, la fiebre es la causa más común por la cual los padres llevan a sus hijos a una consulta pediátrica. La fiebre es un sistema de defensa del organismo, ante un cuadro frecuentemente infeccioso.  La presencia  de una temperatura mayor de 38 grados en lactantes menores de 3 meses implica alto riesgo de enfermedad seria y debería ser considerado como una urgencia. En lactantes entre tres y seis meses, una temperatura corporal  mayor a 39 grados  como de riesgo intermedio y debería ser evaluado también por un pediatría. Son signos de riesgo alto de enfermedad severa y que ameritan una evaluación de emergencia: si el niño está muy somnoliento o irritable, disminución de la elasticidad cutánea,  dificultad respiratoria, fontanela abombada, rigidez de nuca,  cambio de coloración en piel o mucosa (pálida, azulada o moteada) y convulsiones.

Otro  motivo de consulta pediátrica son el vómito y la diarrea que son más serios mientras más frecuentes y más pequeño sea el niño, debido a que producen deshidratación. Un bebé de seis meses es más dependiente de los líquidos y puede deshidratarse rápidamente. Si el bebé presenta señales de deshidratación que son: fontanela hundida, pocas lágrimas, boca seca, saliva pegajosa, poca orina en comparación a lo normal, y comportamiento apático, se debe de ir de inmediato al médico.

Los problemas respiratorios también son motivo de consulta. Para los clásicos resfriados o gripes es suficiente con darles abundantes líquidos y pueden administrar antipiréticos como paracetamol, a menos que se presenten complicaciones que requieran un tratamiento médico. Si respira más rápido, hace ruido con la respiración, retrae el abdomen, se le hunden las costillas, jala aire muy fuerte, tose con severidad al punto de sacar sangre o vomitar o en accesos, se torna “moradito”, el niño debe ser llevado de inmediato para su evaluación por un pediatra.

Los golpes en la cabeza son comunes, en especial en niños menores de 6 años durante las horas de juego en la casa, el jardín o el colegio. Los síntomas de alarma  y  que ameritan una evaluación en un servicio de emergencia son: Dolor: si el niño sigue quejándose de dolor intenso  transcurridas las primeras 6 horas del golpe. Náuseas y vómitos: si se presentan minutos u horas después del golpe. Falta de atención: desorientación, visión borrosa o doble, debilidad, adormecimiento, temblores, convulsiones o pérdida de conciencia. Sangrado: en la zona del golpe, por la nariz, oídos o boca. Sueño: somnolencia de manera persistente que implique que el niño se duerme tras el golpe y solo despierte con estímulos como movimientos o llamados por su nombre.

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