¿Porque no acatamos el “aislamiento social”?

Por: Percy J. Paredes Villarreal
Desde el día  domingo 15 de Marzo del presente año,  el Presidente de la República Ing. Martín Vizcarra dispuso el “Estado de Emergencia” y la “inamovilidad social” de las personas en nuestro país para prevenir el contagio acelerado del coronavirus; algunos liberales peruanos, como: Federico Salazar, Jaime Bayli y Mario Vargas Llosa estuvieron en contra de las limitaciones a la libertad de las personas. Mientras que otros como: Juan Carlos Tafur, Aldo Mariátegui y Jaime de Althaus, estuvieron a favor de las medidas.
Para los liberales contrarios a la decisión del gobierno nacional, de restringir la libertad de las personas;  consideran que solamente la persona es responsable de su vida, en este caso de su salud; y si se contagia o contraen la enfermedad  del coronavirus es responsabilidad de cada uno de las personas.
Del mismo modo, consideran que no se debería haber tomado medidas, como: a) aislamiento social, b)  restricción de la movilización social de las personas; c) suspensión de las actividades económicas y laborales; ya que, esto va a traer graves consecuencias en el crecimiento económico y la recesión del país a mediano y largo plazo. Como ha sucedido en otros países que siguen manteniendo la actividad económica; cuyos resultados en el contagio y fallecimiento, se viene incrementando diariamente.
Ideológicamente podemos decir que para los liberales lo importante es el crecimiento económico antes que la vida y la salud de las personas; consideran que el hombre es dependiente de la economía, por lo tanto tiene que trabajar para poder vivir. Además, las personas tienen que aportar a la sostenibilidad del Estado; aunque esta tome medidas en contra de la gran mayoría de las personas, como ha sucedido en nuestro país en estos últimos 25 años.
Frente a esta concepción liberal, la pregunta que le haríamos,  es: ¿Qué hubiese sucedido, si el gobierno central no declaraba el “Estado de Emergencia” y ni el “aislamiento social”, mucho menos la “inmovilización social» en el país?, ¿Qué es lo que está sucediendo en otros países, que no han declarado “cuarentena”, ni tampoco han considerado el aislamiento social; haciendo caso omiso a las recomendaciones de La Organización Mundial de la Salud (OMS)?. La respuesta es muy es sencilla, se hubiese incrementado aceleradamente la cantidad de infectados y fallecidos.
El enfoque del gobierno central se  sustenta en la estrategia denominado “Aplanamiento de la curva”, mediante el uso de los “Martillazos”, cuyo objetivo es evitar el incremento acelerado de personas contagiadas y fallecidas, evitando el contagio masivo de las personas; para ello, se viene priorizando “la vida de las personas, antes que lo económico”.
Asimismo, se ha suspendido las actividades laborales, productivas y económicas; cuyas consecuencias se verá reflejado más adelante en nuestro país como: a) recesión económica, b) quiebre de las empresas medianas y pequeñas, c) despidos masivos de trabajadores, d) recorte presupuestario en el sector público. Por lo que, el Presidente Vizcarra y la Ministra de Economía, han venido manifestando que tienen un plan de reactivación económica, postcoronavirus.
Es importante indicar que en nuestro país el 70%  de la economía laboral, está centrado en  las actividades de servicios, la informalidad, el comercio ambulatorio y el trabajo “día a día”; convirtiéndose en el  sector   más vulnerable propenso a ser contagiados.
Desde el inicio del “Estado de Emergencia”, el gobierno central ha venido dando medidas restrictivas,  como: a) el “aislamiento social” de las personas, en sus domicilios, b) la restricción de  salidas de las personas para  realizar actividades, que no sean  para ir al mercado, a la farmacia y/o al banco.
A pesar de la comunicación permanente que vienen dando las autoridades nacionales, regionales y local, a través de los diferentes medios de comunicación: escrito, radial, televisivo y redes sociales; la población no acata estas medidas restrictivas; por lo que, se ha tenido que disponer medidas de fuerza, castigo y sanciones, hacia los que incumplen.
Por lo que, se vienen realizando  detenciones a personas que salen a la calle sin ningún tipo de motivo; muchos de ellos, no presentan el salvoconducto, que  da la Policía Nacional para poder circular en estos días de “inamovilidad social”.
Según los reportes del ministerio del Interior, indican que desde la declaración de “inamovilidad social” hasta la actualidad van más de 56 mil personas que han sido detenidos por desacato a la norma. Siendo las regiones de Lima y del norte (Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y Loreto), las de mayor detención[1].
Existen diferentes interpretaciones a la falta de acatamiento de las personas a las normas emitidas por el gobierno central; Por lo que, a continuación vamos a plantearnos algunas hipótesis, como:
Primero, el ser humano por naturaleza es reticente al cambio, no acepta la imposición de normas restrictivas; motivo por el cual, el gobierno central tiene que hacer uso de la fuerza para que se cumpla las medidas. Y esto lo vemos en nuestra familia cuando disponemos algunas medidas, siendo  aceptado y lo acatado por unos, como otros que no. Poco a poco, lo van acatando, adecuándose a las normas; es decir, en muchos de los casos se hace uso de la fuerza para que las personas tengan que acatar las normas.
Segundo,  es común que las personas no acaten o rompan las normas; ya que, muchas de  las personas tienen que resolver sus problemas económicos y alimenticio de una manera diaria; es decir  si no trabaja no come. Esto se debe a que  la gran mayoría de  familias, particularmente de los sectores populares, no ahorran ni tienen recursos para afrontar o enfrentar cualquier emergencia.
Tercero, porque las instituciones están en crisis, producto de la corrupción y conflictos de intereses entre los grupos de poder por el control de las instituciones pública; adoleciendo de liderazgo para poder hacer respetar las normas. Por lo que, la población de los sectores populares, no le tiene credibilidad ni tampoco   respeto a las autoridades, mucho menos  a sus decisiones.
Cuarto, porque la educación formal ha dejado de formar ciudadanos con civismo y valores, que respeten a las instituciones y a las normas que se emiten; además que las instituciones vinculadas al sector educacional han hecho poco para que las personas asuman una formación ciudadana y democrática.
Quinto, porque el pragmatismo y el culto al individualismo han fortalecido la mala concepción  de la libre decisión de las personas a hacer lo que se le venga en gana.
Sexto, a veces esperando que le suceda algo malo a las personas cercanas a nosotros, para de esa manera acatar las normas que se nos impone; de lo contrario seguimos haciendo las cosas que mejor nos parezcan a cada uno de nosotros.
Séptimo, existen hábitos y costumbres de las personas basado en la socialización, el compadrazgo, el intercambio; actuando independientemente sin respetar las normas de convivencia.
Para hacer cumplir las medidas que viene tomando el gobierno central, estas tienen que ir acompañado de acciones radicales por parte de las fuerzas del orden (Policía Nacional y Fuerzas) que vienen exigiendo, presionando y sancionando;  para que las personas tengan que acatarlo.
De no hacer presión para que la población cumpla con la cuarentena, el COVID_19 puede ir incrementándose de una manera acelerada, sin poder ser controlado; ya que en estos momentos  nos encontramos en la fase tres donde la pandemia está en la comunidad, el contagio se tiene en la calle.
Puede que la medida sea antiliberal,  recortando y restringiendo la libertad de las personas; porque todavía seguimos siendo una sociedad hibrida, informal, que no respeta las normas ni tampoco es consciente de lo que venimos viviendo en estos momentos. Pero es la única opción que tiene el gobierno para  contener el incremento acelerado de contagio que puede tener nuestro país, trayendo graves consecuencias económicas, sociales, salubridad, posteriormente.
De esa manera se va a poder controlar el coronavirus siempre y cuando respetemos y obedezcamos las disposiciones gubernamentales, como el “quedarnos en casa para evitar el contagio”.
[1] Diario El Comercio, 08 de Abril del 2020.

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