No hay nada que celebrar; cultura del sin sentido en el Perú

Por: Fidel  Crisanto Gómez*

 Tuvimos más de tres décadas haciendo análisis, en donde casi todo, giraba desde el enfoque económico, daba la impresión que el resto de estudios habían entrado en desuso o nunca había servido de mucho. La historia del Perú, no es simplemente un relato de acontecimientos más o menos memorables que han ocurrido, es esencialmente la comprensión del proceso de formación y desarrollo de la cultura y la nación peruana. García, L.  (2,000) afirmo:

“Al Perú, lo amamos y lo odiamos con ternura, lo amamos porque aquí aprendimos nuestra lengua que hablamos, porque aquí está la gente que queremos, la comida que nos gusta, la música que colma nuestros oídos, y más precisamente lo amamos, porque no hay más remedio, aunque este país, sea caótico y con pocas oportunidades, igual sentimos afecto por él. Qué otro sentimiento podemos tener, cuando los políticos se denuncian de ladrones, cuando acaban con las arcas del presupuesto público, cuando la ignorancia campea en todas las clases sociales, cuando nadie respeta la luz roja del semáforo, cuando la coima es norma, y cuando da lo mismo ser  o no ser”. (p, 4).

Los científicos sociales siempre estuvimos tomando pulso al perfil psicocultural del peruano, pero, sentimos que fuimos arrinconados (muchas veces, por culpa nuestra), y muchas otras veces porque nos miraban como utópicos, idealistas y comunistas. Con la llegada del Covid-19 al Perú, hemos sentido en carne propia que el Estado peruano, hace hueco por todos lados, que todo nos falta, que nada nos sobra, que fuimos torpes al creer que los liberales y conservadores nos llevarían al paraíso, pero, es lo que tenemos, ojala, no heredemos esta cultura del sin sentido a nuestros hijos.

La política nihilista del sigo XXI (sólo por el dinero) que la mayoría la practican, es de, aprovéchate gaviota, que después de esta no hay otra; cualquier hijo de vecino, puede ser autoridad, no importa si es un perfecto ignorante en la cosa pública, lo que importa, es que tenga plata para gastar en la campaña, además ellos saben, que solo es una fórmula que se llama, “costo- beneficio”.  ¿Cuándo se jodio la política? No lo sabemos, pero se extraña a aquellos que se movían y morían por causas “sublimes”, a aquellos que la población miraba con respeto y admiración. Ahora no quedan íconos a seguir, estos “políticos” se inventa lo que quiere ser, la figura del político esta devaluada, cualquiera le falta el respeto. Los científicos sociales hemos aprendido;

“¿Qué es la nueva izquierda?, el proletariado ya no es la vanguardia revolucionaria, porque el mundo se desproletariza con la revolución tecnológica. Esta izquierda apoya decididamente la economía de mercado. A esta izquierda no le interesa que las empresas sean privadas o públicas sino que sean eficientes, den empleo digno, paguen impuestos conforme a sus ganancias y no contaminen. Lo que diferencia más a esta nueva izquierda de la izquierda tradicional, es su profunda vocación ecológica. Al Perú le hace falta una derecha moderna, que acepte el gran problema de la desigualdad social y la gran fragilidad ecológica del Perú”. (Rivero, p, 58).

 

El modelo económico que vivimos por décadas, tenía un suspiro triunfalista, hubo  avances macroeconómicos, pero sólo fue eso, hubo cosas que no quisimos ver. Las élites fueron muy complacientes con el modelo económico,  el furor por las obras, era por el furor de la cutra, se acuerdan de esta fórmula, cien por ciento de transferencia del presupuesto a la gerencia de infraestructura, cero presupuesto a gerencia social o gerencia ambiental, la derecha y el centro, se creían dueños de estos momentos, hasta un sector de la izquierda se volvió de centro o  derecha.

No hay nada que celebrar y el Bicentenario ya fue; ¿Cuáles son las tentativas de cómo salir de este laberinto?, hemos aprendido, no somos oráculos o sabios, los científicos sociales, también nos equivocamos tantas veces. Farid Kahhat, se pregunta, cómo se podría articular algo para el desarrollo nacional, qué tenemos: en organización social (2% de la PEA, está sindicalizada), partidos políticos fantasmales, muchos esperan a un mesía populista que puede ser de derecha o izquierda. ¿Quién encabeza ese discurso?, un señor que es alcalde distrital de Lima y ni siquiera es exitoso, un segundo lugar, que ni siquiera se pronuncia, una izquierda al estilo venezolano  que es una desgracia como gobierno, un Salvador Allende (ex –presidente de Chile), que fue un mal gobernante. La izquierda peruana muchas veces no tomo distancia a tiempo de la corrupción y de malos gobiernos de izquierda o dictaduras.

Para Alberto Vergara, después de la guerra con Chile, lo que se dispara es la desigualdad social, él, se hace llamar pesimista por todo lo que se viene en el Perú; el margen que se abre a posiciones populistas, es una realidad, porque la situación será brutal, setenta u ochenta mil muertos a fin de año.

En el Perú, no aparece un discurso de lo que somos como país, liderazgos que no existen, ¿qué hay en el Perú? En el Estado peruano no hay un izquierdista con liderazgo o discurso, lo único que aprendió la izquierda es a vociferar que desaparezca los empresarios, y la derecha, que desaparezca las ONG.

Finalmente, Juan Carlos Tafur, está promoviendo el nacimiento de un frente de derecha peruana, y hace leña del centro mediocre, pero, también emergerá un frente de izquierda peruana que denuncia como responsable del Estado con huecos al centro mediocre. Por segunda vez digo, y permítanme equivocarme, Salomon Lerner Ghitis (candidato a presidente), Verónica Mendoza (Vicepresidenta) y Marco Arana (Vicepresidente), ¿podrán?

  • Dr. FIDEL ERNESTO CRISANTO GÓMEZ.: Doctor en Gestión Pública y Gobernabilidad. Antropólogo, por la Universidad Nacional de Trujillo (UNT). Profesor de Ciencias Naturales y Ecología, por la Universidad Nacional de San Martín (UNSM). Cursos de especializaciones: Políticas Públicas por UNT. Educación Emocional por Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Inteligencia Emocional por Nueva Acrópolis Internacional. Investigador en Criminología Neuroantropológica y Educación Emocional en Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza (UNTRM). Ejerce la Docencia Universitaria en Facultad de Ciencias Sociales, UNTRM.  Ha trabajado en el Instituto de Investigación Arqueológica y Antropológica “Kuelap” INAAK. Colabora con artículos de opinión para Prensa Total y revista Alto Mayo. Comunicación al Whats App 951651896.

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