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Mujeres están prohibidas de denunciar algún tipo de maltrato que reciben por parte de su pareja

Por: Percy J. Paredes Villarreal

Recientemente en estas  últimas semanas, se han venido dando algunos acontecimientos que son totalmente diferentes y que no han pasado por desapercibido; la primera, está referido a la propuesta de los parlamentarios de Fuerza Popular, que están abogando por aprobar una ley, que permita sacar a Fujimori de la prisión, sentenciado por corrupción y violación a los derechos humanos. Y la segunda, está relacionado a la absolución de dos hombres que habían sido detenido e ingresados a prisión por motivos de maltrato y violencia física a dos mujeres lady y Arlete; pero que los jueces han decidido absolverlos, a pesar de la pruebas existentes fehacientemente que han sido difundido por los diversos medios de comunicación, e inclusive se encuentran colgados en YouTube.

Lo más desconcertante está en que la magistrada que ha estado a cargo del caso de Arlete, y que es del mismo género de la agraviada, ha absuelto al individuo que maltrato físicamente a esta jovencita; llegando al extremo de describir en la sentencia que se debe respetar la decisión de esta instancia judicial. Alertando ante cualquier tipo de manifestación ciudadana.

Estos dos casos de maltrato hacia la mujer, me hace recordar a lo que nuestro premio nobel Mario Vargas Llosa, escribió en su hermosa obra “El Paraíso en la otra esquina”, donde describe a una Flora Tristán, luchadora incansable por los derechos de los trabajadores y  de la mujer, que se vivía en el siglo XIX, en el viejo continente como lo fue Francia; en aquel tiempo el maltrato hacia la mujer fue aceptado por la sociedad francesa, donde tanto personas, familias, poder judicial y ciudadanía, aceptaba y permitían el maltrato físico hacia la mujer, en cualquier lugar.

Del mismo modo, en la actualidad encontramos que en algunos países o instituciones públicas y privadas, las mujeres todavía no tienen acceso a un puesto importante, como también las remuneraciones que ellas perciben están por debajo de los varones. Esa inequidad todavía pervive en América Latina, particularmente. Tuve la oportunidad de leer un artículo y allí indicaba que las mujeres no tenían acceso a un puesto importante dentro la institución pública y privada; así como también el sueldo que percibían era inferior a los de los varones que tenían un puesto similar.

Estamos a más de un siglo y cuarto, pero hasta la fecha el maltrato hacia la mujer sigue siendo un problema, que se  permite dentro de la sociedad, y en las instituciones del Estado; donde se  acepta tácitamente. Allí está el ejemplo del caso del maltrato físico de dos mujeres, que han sido violentadas físicamente por sus parejas, así como ellas, existen muchas denuncias sobre maltrato físico y psicológico, violaciones y/o feminicidios; pero que hasta la fecha no existen sanciones ejemplares para sus parejas o personas que cometen estos delitos.

De esa manera, las instituciones que deben proteger a las personas  siguen demostrando que las mujeres, aunque no lo quieran, siguen  siendo personas  inferiores a los de los varones. A pesar que existe normas y leyes que los protege, pero los encargados de hacer justicia, por ejemplo, hacen caso omiso a estas normas.

A veces me pregunto, que es lo que tienen que hacer las mujeres para que sean tratadas y consideradas como ciudadanas y personas que tienen derechos iguales a los de sus pares. O es que seguimos estando dentro de una sociedad moderna pero con pensamientos retrogradas como es el caso del cardenal Juan Luis Cipriani, que con sus comentarios desatinados demuestra que la iglesia católica sigue con un pensamiento medieval; del mismo modo, dentro de la sociedad se sigue manteniendo y defendiendo  una cultura machista, donde predomina el varón por encima de la mujer.

Por lo tanto, la sociedad y las instituciones públicas, como el poder judicial,  sigue viendo a la mujer como un objeto que no tiene derechos, ni tampoco puede pensar independientemente, siendo consideradas como mercancía sexual,  que puede ser comprado a cualquier precio. He allí el problema o dilema.

Urge hacer que las mujeres sean respetadas, valoradas y ser consideradas igual con sus pares; por lo tanto, es importante la participación de todos este 13 de Agosto, para impedir no más impunidad a las personas que maltratan a sus parejas, no más maltrato hacia ellas,  no más feminicidio, exigir equidad de género.

 Foto: Jimena Alvarez

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