Líos  entre poderes continúa socavan gobernabilidad

Con escenas de presuntas coimas caso Bruno Pacheco presumía de “ matrero”

 Por: Amaro Rodríguez S.

Se desvirtúan líricas declaraciones públicas de trabajar por el Perú, de congresistas interesados en  traer abajo el gobierno de Pedro Castillo y voceros del Poder Ejecutivo, con infaltables ayayeros pregonan cambios y lucha frontal contra la corrupción, pero en virulentas acusaciones  se lanzan dardos envenenados para causarse daño. Así solo dañan al pueblo peruano que los mantienen y  generan pleitos parecidos  a los antaño de callejón.

La prensa nacional, pese a sus defectuoso sesgo, algunos hasta comprometidos en encubrir condenables actos de corrupción sigue vigente, otros con honestidad contribuyen a mantener la democracia en nuestra patria, por lo que se exige siempre respetar la libre expresión a través de los medios de comunicación social,  que hoy se hace eco del contínuo enfrentamiento entre los Poderes del Estado Legislativo y Ejecutivo, solo causan daño gobernabilidad del Perú.

Estos líos de tinte político con clara motivación económica, se ve amenizado por presuntos actos de corrupción cometidos por el ex secretario general del palacio de Gobierno ocupado por Pedro Castillo Terrones, a causa de hazañas de su geste de confianza Bruno Pacheco Castillo, quien además de tener visos de “uta”, también presumía de ser “matrero” y en el baño de su despacho la Fiscalía anti corrupción, encontró en efectivo 20 mil dólares, que el matrero no lo guardó en su chanchito, menos los depositó en un Banco para no llamar la atención y como descargo dice que son sus ahorros, solo los creen niños sin uso de razón.

El pueblo debe identificar a los presuntos corruptos que pululan como aves de rapiña en todos los estamentos del Estado, para que en el menor descuido se levanten los dineros públicos, algunos lo hacen con manos de seda tratando,  no generan  bulla, en silencio y mejor en horas de las noches para no ser vistos, tratando de oscurecer los vulgares delitos agravados en muchos casos por ser  dineros público y otros  por el tráfico de influencias.

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