La independencia de Trujillo y el quehacer de los masones

Por: Luis Javier Aliaga Loyola

La intendencia de Trujillo en su horizonte geográfico comprendió los actuales departamentos de Tumbes, Piura, Amazonas, Cajamarca, Lambayeque, La Libertad y San Martín. Geografía costera, andina y en parte, amazónica, sumamente rica en el quehacer agropecuario, pesquero, artesanal, comercial y minero.

La presencia española y la ocupación de estos territorios por conquista alteró el orden de existencia: cosmogonías, economías, conducción política, en estas geografías y sus valles, relativamente autónomos, y sujetos a la administración cuzqueña de los incas.

La conquista, en realidad, fue una actividad empresarial para incorporar territorios y riquezas al sur de Panamá, establecer gobierno, articulado a la expansión colonial española y procurarse todas las ventajas posibles en particular reconocimiento nobiliario por conquista.

El rumbo de esta intendencia en el curso de la ocupación colonial, configuró una estructura social nueva. En la cúspide, se ubicaba la jerarquía de administración territorial y sus recursos, en complemento con su administración política y acompañamiento clerical. En el nuevo estado de cosas, se observa un componente de españoles nacidos en América o criollos, hijos en esta geografía, ajenos a muchos privilegios, por no haber nacido en España y una población subordinada, dedicada al comercio, artesanía, etcétera y en condición de servidumbre y de grave menoscabo, la población de naturales o indios, negros esclavos.

El perfil de la economía, busca articularse mediante rutas de arrieraje hacia mercados al norte de la intendencia, alternando por territorios de las ahora repúblicas de Ecuador y Colombia, hacia El Caribe, por tierra y cabotaje por mar hacia Panamá. Ruta altamente rentable. Por esa vía, los privilegiados de la intendencia se proveían de todo lo necesario para una existencia refinada y confortable. Productos de Inglaterra, Francia, España, transitaron por esas vías, acrecentando el poder económico de comerciantes y criollos, vinculados a la actividad agropecuaria, artesanal y minera.

El control monopólico del comercio de España con sus colonias de América, impedía comerciar con otras metrópolis de Europa. Estas rutas también fueron de tránsito ideológico y de vinculación cultural, con las concepciones republicanas, independentistas y de lealismo monarquista.

Independencia y masones

La masonería tuvo parte en la emancipación de América y su influencia en la independencia del colonialismo europeo. En algunos pasos, con carácter militar, en otros, político. En su silencioso modo de obrar, hizo suya la gloria con su compromiso activo en la forja consciente y organizada por los nuevos paradigmas de existencia democrática y humanista para América. En sus talleres y asambleas o logias, concibió, planeó, organizó, gestó y ejecutó su grandiosa obra por la libertad en el nuevo mundo.

El historiador argentino Bartolomé Mitre, refiere que José de San Martín y Simón Bolívar, se iniciaron en la masonería, “con un solo juramento, en un mismo día” y en la misma logia.

Ambas personalidades, en su condición de libre pensadores, asumieron: San Martín, con una inclinación monárquica, autónoma, el entendimiento de la independencia como un tránsito a la república. Bolívar, en marcada diferencia, postuló la independencia del coloniaje y el establecimiento de repúblicas, sin ninguna posibilidad de monarquismo autónomo. La acción masónica militar de ambos personajes, a partir de la logia fundada en Inglaterra, “gran reunión americana”, subdividida en logias filiales, denominadas “sociedad de Lautaro”, en memoria del indio Lautaro, heroico luchador araucano y en ese espíritu, signar la labor revolucionaria, independentista que iban a desarrollar.

La intendencia de Trujillo y el quehacer masónico

En la ciudad de Trujillo, se estableció la sociedad de Lautaro, siendo su Venerable Maestro don José de la Riva Agüero, marqués de Riva Agüero, delegado de la sociedad de Lautaro, con sede en Cáliz. Fueron miembros: don Luis José Orbegoso, conde Orbegoso, don José de Tagle y Portocarrero, marqués de Torre Tagle, Pedro García Coronel, Nicolás de Herrera, marqués de Valle Hermoso, Dionicio Inca Yupanqui, diputado del Perú ante las cortes de Cáliz, Juan Alejo Martínez de Pinillos, José María Monzón (posteriormente), Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo, grado 33.

Unión justa, logia de Lambayeque.

Funcionó en la vieja casona, conocida como “casa de Montjoy” o “casa de los masones”, según informe del masón Juan Manuel de Iturregui y Aguilarte, logia que agrupó a los masones patriotas de Lambayeque, persuadidos que los pueblos tenían derecho a la libre determinación de su gobierno.

A 1818, sus miembros principales fueron: Juan Manuel Iturregui y Aguilarte (Venerable Maestro), Pascual Saco y Oliveros, Vicente Castañeda, Juan del Carmen Casós, Antonio Guerra, Melchor Sevilla, en su casa se proclamó la independencia de Lambayeque, José Sevilla, José Leguía Poémape, Santiago Leguía Poémape, Mariano Quezada, Antonio López de Vidaurre.

Por sus concepciones, puede observarse en la intendencia de Trujillo, una muy activa presencia de la masonería orgánica, procurando ganar conciencias y comprometiendo vidas y voluntades para alimentar la gesta independentista. La masonería ocupó el espacio institucional que en el Perú de hoy ocupan los partidos y movimientos políticos. La orientación masónica de inspiración monárquica, asumida y sustentada por don José de San Martín, se correspondió con don José de Torre Tagle, intendente de Trujillo, que, asumiendo esa orientación, impulsó el quehacer masónico por la independencia en Trujillo.

El espíritu independentista de la logia de Lambayeque estuvo motivado con las concepciones republicanas de la independencia, impulsadas por don Simón Bolívar.

Logia republicana

Sus trabajos ofrecieron una fuerte resistencia doctrinaria y operativa, frente a las concepciones neo monarquistas. Venerable Maestro de esta logia, fue don José Faustino Sánchez Carrión. Los masones de esta logia, se reconocían por un anillo de acero, en el que estaba grabado un corazón, atravesado por un puñal. Logia de convicción enérgica, que comprometió con el general Bolívar, lautarino del norte, todas las acciones para salvar la república de cualquier sombra monárquica. A juicio de Sánchez Carrión, con las concepciones neo monárquicas, san martinianas, podría llegarse a ser, buenos siervos, pero no buenos ciudadanos. Los miembros de esta logia batallaron por la democracia y la libertad.

Con el marqués de Torre Tagle, de afinidad san martiniana, se izó la bandera de la independencia en Trujillo, el 29 de diciembre de 1820. San Martín dejó el país y la victoria del Perú, y la independencia del Perú y América, quedó sellada el 09 de diciembre de 1824, corolario de los enormes esfuerzos militares de Bolívar y de la genialidad de José Faustino Sánchez Carrión.

En el escenario de la intendencia de Trujillo, actuaron dos concepciones masónicas y con su aporte y con ellas, se hizo una revolución política independentista, quedando pendiente la revolución social, orientada a superar las profundas desigualdades socioeconómicas y culturales, que hasta ahora nos afectan y que preocupan a los demócratas y seguramente, en su silencio y en sus trabajos, también a los masones.

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