Hasta la victoria, siempre camarada “Fina”

Hasta la victoria, siempre camarada “Fina”

Por: Percy J. Paredes Villarreal

En estos últimos días las Ciencias Sociales de nuestra Región se encuentra de  LUTO, por la pérdida irreparable de quien fuera una de las brillantes docente universitaria, investigadora, feminista y luchadora social Josefina Ibáñez Pantoja. Tuve la oportunidad de conocerla y compartir muchas prácticas y proyectos en la que ella se involucraba y me invitaba a ser parte de estas iniciativas sociales y comunitarias.

“Fina”, como algunos la llamábamos cariñosamente, fue descendiente de la familia Ibáñez oriundas de Mache; perteneciente a una familia aristocrática y conservadora; desde muy niña se apegó mucho a su abuela de quién recibió las primeras formaciones y educación; estudio en un colegio de “monjas”, despertándole el interés por los temas sociales.

Culminado sus estudios secundarios, sus padres quisieron que estudie medicina o derecho; pero ella opto por estudiar “Trabajo Social” en la PUCP en Trujillo, lo cual en un primer momento se opusieron; pero luego tuvieron que aceptar la decisión de su hija engreída. Eso lo llevaría a fortalecer su sensibilidad social y humana; y su compromiso con los sectores populares y la clase obrera al cual tuvo acercamiento desde muy joven.

Es en Chimbote, ejerciendo su profesión, donde ella logra fortalecer su formación política e ideológica de izquierda, llevándolo a formar parte y organizar grandes  jornadas de  luchas reivindicativas. Además le permitió acercarse a los sectores y poblaciones excluidos; brindándoles su apoyo profesional acompañándoles en las reivindicaciones para mejorar sus condiciones y calidad de vida de estos sectores excluidos que el capitalismo y las autoridades locales no los atendía.

“Fina” fue una mujer muy comprometida con las luchas de los sectores olvidados, se involucraba y organizaba a las poblaciones más necesitadas en sus luchas reivindicativas; su espíritu de cambio, de lucha contra la injusticia y la pobreza; le hizo entender la importancia de la organización de los sectores desposeídos. Asimismo entendió la importancia y el rol de la mujer en la lucha por su liberación, autonomía e independencia.

Fue una persona que trabajo y lucho mucho por la equidad de género, el enfoque de género, temas que en un primer momento no estaban dentro del discurso político, ni tampoco en la agenda pública; por lo que, lucho para que la mujer comience a posesionarse dentro de los diversos espacios políticos, económicos, sociales, culturales, etc. Como siempre me lo decía “soy feminista, desde muy joven, he luchado por que nosotras las mujeres asumamos más roles que la sociedad machista a tratado de mantenernos”, “Las feministas no somos dependientes, somos autónomas y nos vestimos como nos plazca, y no para satisfacer a nuestra pareja o jefe; además  no somos conservadoras ni cucufatas como la que existen en diversos espacios”.

La apertura de la escuela de “Trabajo Social” en la Universidad Nacional de Trujillo, lo lleva a postular y a ingresar como docente en la facultad de Ciencias Sociales, donde el machismo, y la inequidad de género, implicó la sumisión de algunas docentes mujeres que se encontraban sometidos al predominio de los varones en los aspectos administrativos, académicos. Por lo que, desde un inicio se ganó la antipatía del grupo de poder, como de algunas colegas pragmáticas, conservadoras y sumisas.

Pero la presencia de “Fina” en la facultad permitió el avance y la lucha tenaz por el posicionamiento del feminismo, de la igualdad de género, del fortalecimiento de la organización femenina; a la vez, la vinculación entre la profesión y la comunidad, los sectores sociales marginados y desplazado  que este modelo neoliberal ha venido llevando a miles de personas.

Es allí donde comienza a empoderar a sus alumnas, como también  a las organizaciones sociales de base a través del trabajo de campo, la proyección  y promoción social; incorpora  una corriente de liberación femenina rompiendo con el estereotipo formal y conservadora de sus colegas.

Eso lo llevó a ser desplazada, discriminada y marginada en algunos cursos, en proyectos sociales; e inclusive recibía hostigamiento laboral. Pero su tenacidad y temperamento para enfrentar las cosas y trabajar con transparencia, honestidad y humildad, permitió ganarse un espacio y un liderazgo dentro de la Universidad.

No podemos dejar de lado, los grandes eventos de proyección social, que realizaba con sus alumnos de las diferentes escuelas académicas profesionales, en el cual se involucraba y hacía participe a diversos profesionales Involucrándome a mi persona en esos proyectos que gentilmente participaba desde el lugar donde me encontraba.

Pero no tan solo se desarrolló en esos espacios de proyección y promoción social; también lo hizo en el aspecto académico, llegando a estudiar maestría y enseñar cursos no tan solo en pregrado también lo hizo en posgrado; dominando muchos temas de las ciencias sociales. A veces a mí me sorprendía por la calidad de conocimiento  académico que manejaba y eso lo contrastaba con la práctica y el trabajo de campo que realizaba; haciéndose respetar dentro del campo intelectual.

Sus diversas labores lo abrumaban  impidiéndole sentarse a escribir o sistematizar toda la amalgama de experiencia acumulada como profesional en los diversos espacios donde ella trabajaba. En varias ocasiones le decía que se dedique a sistematizar y escribir toda su experiencia; pero ella me respondía que lo íbamos hacer junto, ya que el tiempo es lo que le falta; la idea que ella tenía era mientras me hablaba, yo me encargaría de escribir y redactar todo ese cumulo de conocimiento y experiencia que tenía.

Tuve el privilegio de conocerla cuando yo culminaba mis estudios universitarios,  ella recién se  incorporaba a la docencia universitaria, lo hizo por sus propios méritos, sin tener padrino ni recomendación;  siempre fue considerada y vista como una piedra en el zapato del grupo de poder que predomina en la Facultad de Ciencias Sociales  y de sus chacales que siempre la molestaban. A pesar de ello, nunca renuncia a su identidad política, ni tampoco a su personalidad y compromiso social que tenía con sus alumnas que mucho la querían, por ser una destacada profesional; y con la sociedad.

Desde aquella fecha nació una gran amistad como si fuéramos hermanos, cada vez que nos veíamos  siempre le decía “CAMARADA”, cuyo significado es de hermandad, de afecto, de cariño y compromiso con los sectores más necesitados. Ese término en la Facultad estaba prohibido tácitamente, porque los revolucionarios de épocas pasada habían renunciado a su identidad política e ideológica, para convertirse en seguidores del posmodernismo, pragmatismo, de la tecnocracia y del pensamiento liberal.

Esporádicamente nos encontrábamos y parecía como que no nos veíamos muchos años, nos abrazábamos como si fuéramos hermanos que después de tiempo nos encontrábamos, nos poníamos a platicar horas  conversábamos de todo desde nuestra vida personal hasta laboral, pasando por los temas políticos.

Cuando se enteró que iba a enseñar en la facultad, se emocionó tanto que me busco para felicitarme; me abrazó me dijo “por fin se ha hecho justicia, contigo”, se encontraba emocionada y feliz por mi incorporación a la docencia universitaria; me apoyo en muchas cosas. Pero también me predijo que no iba a durar, por el celo profesional y la mediocridad existente en la facultad. Dicho y hecho, tuvo razón porque solamente trabaje año y medio.

El año pasado, trabajando en Lima, recibí varios mensajes en mi correo personal y en mi Facebook; donde “Fina” me escribía diciéndome que quería conversar urgentemente conmigo; me envió su número telefónico, lo llame y conversamos largamente. Ella me dijo: “Oye loco, por donde andas he tenido que hacer muchos malabares para comunicarme contigo… Quiero que me apoyes, quiero trabajar contigo en un curso que dicto en la maestría”.

Me invitaba a formar parte de una catedra de maestría, el cual me sentía honrado trabajar con ella. Le pregunte ¿si podía hacerlo?, porque  tenía una cruz y estaba impedido de enseñar, no quería caer nuevamente en una ilusión de dictar un curso en la Universidad y luego ser retirado de la cátedra. Me respondió diciéndome que ella es autónoma del curso y quería que lo apoye por un problema de salud que estaba pasando.

El curso de la maestría se iniciaba el fin de semana, estaba bajo la responsabilidad de la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas,  la maestría estaba relacionado a “Desarrollo Regional y Local” y yo me había especializado en dicho tema.  Después de más de tres años  me reencontré con ella lo vi toda cambiada, conversamos y me comunico que tenía cáncer y venía realizándose sus quimioterapia. Eso me sorprendió y ella me pidió que lo apoye porque era la única persona a quién podía confiar y trabajar el curso de posgrado.

También  me comentó que había sido elegida Decana del Colegio Profesional de “Trabajadoras Sociales” de la Libertad, tuvieron que luchar duro y parejo para reconstruir el Colegio  que los anteriores directivos habían dilapidado por mucho tiempo esa institución profesional. A pesar de la salud por la que venía atravesando, “Fina” se había involucrado mucho en recuperar el prestigio, la dignidad y la transparencia de las Trabajadoras Sociales en la Región.

Fue un honor y agradable trabajar con ella el curso, los alumnos salieron satisfechos; nos comunicamos en algunas ocasiones, hasta que llego la sorpresa de su partida. Es una frustración y una impotencia para mí el fallecimiento de una gran profesional, una persona muy solidaria, humana, emprendedora, luchadora social y formadora de muchos profesionales que le tuvieron mucho cariño y afecto, por su sencillez, capacidad profesional y calidad humano.

Fue una persona que se entregó a la causa, a la lucha contra la indiferencia, la discriminación y el maltrato de las mujeres; además por su formación política e ideológica, fue una de las pocas mujeres que se involucró en la lucha contra la injusticia;  por sus ideales fue una persona muy querida y respetada.

Solamente me queda decirte Gracias CAMARADA JOSEFINA,  por todo lo que hiciste como ser humano; gracias por tu entrega y nobleza hacia tus colegas; las feministas a quién admiro mucho, han perdido a una gran mujer combativa. El mundo de hoy lleno de consumismo, pragmatismo, individualismo, va a extrañar tu presencia como persona que gustaba de trabajar en equipo, formar profesionales con valores, con derechos, con un sentimiento humanitario y solidario; totalmente diferente a lo que la mayoría de tus colegas difunden y se comportan. No me queda más que decirte:

HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE JOSEFINA.

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