Esta navidad me regalaron vida

Por: Katty Martinez Rodas

Hace unas semanas estuve a punto de perder a mi padre, quien es diabético desde hace años. Ya lo habíamos llevado varias veces por emergencia al seguro y solo nos daban pastillas que le acentuaban los síntomas como dolor muscular, poca visión, escalofríos, vómitos, dolor de cabeza y somnolencia, lo único que nos decían era que esperemos a su cita con el especialista, y tuvimos que esperar mes y medio entre idas y venidas  a emergencias.

Cuando por fin tuvo su consulta con el nefrólogo, este nos increpó el por qué no habíamos llevado a mi papá antes, “aunque sea por emergencia”. La situación de mi papá era una pesadilla, mi papá tenía su urea en 500 cuando lo máximo normal es 20gr y su creatinina en 29 cuando lo máximo es 2.8 gr, es decir se había estado envenenando con su propia sangre todo ese tiempo.

Lo hospitalizaron inmediatamente y necesitaba hacerse una hemodiálisis de emergencia, sin embargo, su hemoglobina estaba en 3,5 y necesitaba trasfusiones de paquetes globulares con urgencia. Al ir al banco de sangre nos dijeron que solo nos darían 2 de los 3 paquetes que nos habían indicado siempre y cuando luego devolviésemos esas trasfusiones, accedimos al instante.

¿Saben lo difícil que es encontrar donantes? Espero que no, espero que nunca tengan a algún familiar o ser querido que pase por eso. Los donantes deben pesar más de 55 kilos (aunque pesen menos y estén de acuerdo a su talla), no pueden tener tatuajes hechos en menos de un año, no deben haber donado sangre en un año (aunque los estatutos digan que solo son 4 meses), no deben haber residido en el extranjero en los últimos años o ser extranjeros viviendo en Perú (“porque ya sabe cómo son de alocados los gringos, señorita, son promiscuos, quién sabe que le peguen a su papá o a otro paciente”) y no deben ser mujeres (a pesar de que no estén con su periodo, gestando o lactando). Por alguna razón la técnica que atendía no quería donantes mujeres, no daba explicaciones, solo decía que no podían.

Con el apoyo de amigos y familiares hicimos la difusión de nuestro pedido, (en mi casa todos estábamos saliendo de un resfrío y no nos dejaban donar), muchas personas llamaron pensando que se les pagaría la jugosa suma de 500 soles por bolsa de sangre y cuando les decíamos que no, que a lo mucho podríamos darle para sus pasajes, no volvían a llamar; otros estaban muy animados a donar hasta que les decíamos que tenían que ir a hacerse el estudio antes de las 7 de la mañana, porque a pesar de que los familiares hacíamos la cola no nos daban los formularios si no estaba el donador presente con su DNI, y si llegaban más de esa hora era probable que los regresaran a su casa.

Mi papá necesitó dos trasfusiones más, 6 hemodiálisis, una operación y una temporada hospitalizado para estar nuevamente estable. Felizmente, pese a todas las trabas que hubieron por un arcaico manejo en el sistema de salud, encontramos a donadores dentro de amigos cercanos y mi cuñado, a ellos les debo mi regalo de navidad, gracias a ellos hay un abrazo más, una navidad y año nuevo más, gracias a ellos tengo a papá un tiempo más conmigo. A ellos, de corazón, gracias. A todos los donantes de sangre en general, héroes anónimos que regalan vida no solo al paciente, también a sus familias, mi eterno agradecimiento y admiración.

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