EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA: PRECIOS E HISTORIA

Por: Juan Castañeda Murga
La subida del precio del trigo y las harinas por la guerra Rusia contra Ucrania nos revela el impacto de lo geopolítico en la economía. Rusia y Ucrania producen el 30 % del cereal que abastece a todo el mundo. Un ejemplo en nuestra casa de como una guerra provoca el alza de precios ocurrió en 1817, en enero de ese año el ejército rioplatense al mando del general San Martín iniciaba el cruce de la Cordillera de los Andes rumbo a Chile. El 12 de febrero tuvo un exitoso bautizo de fuego en la batalla de Chacabuco con la consecuente ocupación de Santiago y el valle central.
La capitanía de Chile era el proveedor de trigo al virreinato peruano desde la década de 1690 y los peruanos, a su vez, exportaban hacia este lugar otros productos como el azúcar y algunas manufacturas. De esta manera la llegada la noticia a la capital del virreinato, provocó una subida en los precios de las harinas y el pan. Para aliviar la situación de la capital, el virrey escribió a Vicente Gil de Taboada, intendente de Trujillo ordenándole hiciese un registro de las existencias de trigo en su jurisdicción, y que lo sobrante fuese enviado a Lima.
Pero cómo los rumores llegan antes que las comunicaciones oficiales, aquí en Trujillo también los precios se dispararon y el intendente promulgó una ordenanza en la que advertía a las panaderas bajasen el precio del pan. Asimismo, delegó al cabildo el registro del trigo en el valle de Chimo y Chicama, y a los subdelegados lo hagan en cada una de sus provincias. Pero el hombre propone y la naturaleza dispone: los subdelegados de Piura y Huamachuco se excusaron de cumplir el pedido porque el año anterior había ocurrido una sequía. En el interior de la intendencia, solamente Cajamarca estaba en la capacidad de poder proveer a la capital, pero llegada las noticias de la invasión a Chile, los precios también habían subido. En los valles de Trujillo había trigo suficiente, pero los comerciantes compraron el trigo de las haciendas del valle de Chicama para venderlo más caro en la capital.
Otra medida tomada por el intendente y el cabildo fue el promover el cultivo masivo de trigo en el valle de Chicama y el de Pacasmayo con el fin de que no se pierda el abastecimiento, pero era una utopía, pues significaba dejar de sembrar caña o arroz. Desde el siglo XVI, Trujillo había sido un gran exportador de trigo a Panamá y Tierra Firme, pero la plaga de la roya, conocida como la “peste del trigo”, acabó con los trigales después de terremoto de 1687. Los hacendados entonces volcaron sus expectativas hacia la caña de azúcar. Los tratadistas de fines del siglo XVIII afirmaban que la producción de trigo era ínfima en relación al siglo anterior, sembrándose solamente para la demanda local. El precio del trigo bajó cuando alcanzada la república se volvió a comerciar con Chile.
