Dos héroes por dos millones de trabajadores

Por: Bruno Florián
Fundador de SeguroSiempre.com
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Había una vez una jovencita que quería ser abogada. Quería, pero no podía. Ni ella ni su familia contaban con el dinero suficiente para que estudie en la universidad. Aunque sabía que era difícil, Alexandra Porras soñaba con ese momento. Y también había otro jovencito: Gabriel Campos, que también quería, pero no podía ir a la universidad. La misma razón impedía su sueño.
Alexandra tenía 18 años y Gabriel, 19. Ambos habían estudiado en el mismo colegio. Ambos se habían conocido desde pequeños y, unos años más tarde, ambos se habían convertido en enamorados. Alexandra estaba decidida en continuar su sueño junto al de Gabriel, y Gabriel, junto al de Alexandra.
Fue entonces cuando a él se le presentó una oportunidad que los dos decidieron aprovechar: trabajar en McDonald’s, en la sede de Pueblo Libre (Lima).
Lamentablemente, ellos nunca aprovecharon la oportunidad. La oportunidad se aprovechó de ellos. Debían cumplir con una jornada de madrugada durante doce horas seguidas, desde las 7 de la noche hasta las 7 de la mañana, por un pago menor al sueldo básico.
Y si necesitaban descansar, podían hacerlo, pero de pie. Además, no contaban con ningún beneficio laboral. Estaban excluidos de la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) e indemnizaciones por descanso vacacional o despido arbitrario. Probablemente, Alexandra y Gabriel no se enteraron que debieron haber contado con estos derechos hasta el día que, mientras limpiaban el piso de la cocina, el contacto entre el agua y las imperfecciones de una máquina industrial descompuesta provocó una fulminante descarga eléctrica que acabó con sus vidas.
Pero hay algo más que ambos no pudieron enterarse: sus trágicas muertes, apenas dos semanas después, beneficiaron a más de 2.3 millones de trabajadores peruanos. El Gobierno publicó un decreto de urgencia que establecía que todas las empresas privadas y públicas sujetas al régimen laboral del DL N° 728 deberán contratar un seguro de vida para sus empleados desde el primer día de labores.
La exigencia de este seguro -que intenta dar un alivio económico temporal a los familiares de un trabajador ante su fallecimiento natural (16 remuneraciones), accidental (32 remuneraciones) o ante la posibilidad de quedar con invalidez permanente (32 remuneraciones)- no hubiese sido siquiera pensada sin la partida de los dos héroes de esta historia.
Alexandra y Gabriel no cumplieron sus sueños de ir a la universidad. Sin embargo, sin saberlo, lograron algo mucho más grande. Que no solo algunos, que no solo cientos, que no solo miles, sino que más de dos millones de trabajadores peruanos, que tal vez pasaron por una situación similar, puedan acceder a los derechos laborales a los que ellos nunca pudieron acceder.

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