Dialogando con Diego: ¿Cuándo vienen mejores días?


Por: Florencia Bracamonte Ganoza

¿Cuándo vienen mejores días?, dijiste después de ver sólo unos minutos de un noticiero.

Cuando los humanos quisiéramos alcanzar un nuevo día, dije, acentuando: otorgando a la vida una mirada sincera, un profundo deseo de caminar con sentido, sacudirse de los fundamentalismos.

Continué diciéndote: hace poco hijo mío, fui con emoción a escuchar a una persona de gran corazón, que explicaba la forma que surtió efecto y mejoró su país. Al escucharlo se presentaba un humano talentoso, inteligente, perseverante en su larga lucha, ahora su país tiene mejores condiciones y opciones para desarrollarse.

Pero me temo, niño mío que sólo son cambios temporales, porque en el fondo, la mayor parte de personas se guían por sus ideas «rocas», ideas fundamentales, aquellas que Maya (la ilusión) les hace ver como únicas, verdaderas y valederas para toda la humanidad.

Se olvidan que la variabilidad humana y la conformación de los grupos humanos responde a diversos factores, por lo tanto no existe una sola forma; sin embargo si existe una idea de fondo apreciable en las mentes de los pensantes: cuando alguien es fundamentalista, cualquiera que sea su idea y la impone, el daño está «hecho», pues llegará a la violencia para conseguir su «meta».

Así observarás en la historia de la humanidad, que algunos consideran que su pensamiento religioso, político, cultural, deportivo; o, un emperador, un grupo humano, un estatus específico, una casta, un equipo, es el mejor en relación a otros, sumándose el chauvinismo, exaltando lo propio, como mejor que lo de otros. He aquí el trasfondo de toda lucha, guerra, encono y malquistamiento.

Cuando los humanos, dejemos de priorizar lo «nuestro», como lo único valedero y real, entonces, se desandará el camino equívoco; así, en la sana alegría de empatizar, buscar lo categórico (antes que lo hipotético, en la explicación kantiana) y compartir las ideas, los líderes naturales lograrán hacer caminar a los pueblos, y a las personas hacia un Mundo Mejor.

Quisiéramos que se detenga la violencia en Azerbaiyán, Siria, en Oriente, en Occidente, que se pongan en el lugar de las personas que necesitan agua, alimento, o tengan necesidades afectivas, que mañana veamos que los triunfalismos de unos sea más bien una búsqueda de mejoramiento para todos y que la Paz, producto del despojo de fundamentalismos no sólo se de en la Noche Buena, sino que podamos elegir el camino que nos conduzca a mejores momentos para la humanidad y los seres que viven con nosotros.

Como siempre, como cada instante, Te Amo mi Dieguito, como amo a todos los seres que alcancen en mi corazón.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: