Damnificados sufren crisis emocional por impacto de furia de la naturaleza
Declara Dra. Mirtha Fernández, coordinadora en La Libertad de la ANPsP
- Brigada de 30 psicólogos lista para brindar atención gratuita en albergues
Los damnificados del fenómeno climático El Niño Costero están viviendo una crisis emocional por el stress y la angustia al haber perdido sus viviendas y sus enseres y por un futuro incierto para ellos y sus familias, de ahí que es necesario que tengan una inmediata atención en primeros auxilios psicológicos.
Así declaró la doctora Mirtha Fernández Mantilla, coordinadora en la región La Libertad de la Asociación Nacional de Psicólogos del Perú (ANPsP), al reconocer el trauma que han vivido los damnificados y verse impotentes ante la furia de la naturaleza (tormentas y huaicos).
El impacto de observar que los huaicos destruían sus viviendas y arrasaban sus pertenencias, ha repercutido emocionalmente en los damnificados. Esto ha ocasionado la desvalorización de su autoestima, sobre todo en niños, adolescentes y ancianos, que son los que más sufren en estos casos, añadió.
Fernández Mantilla manifestó que es urgente que el COER (Centro de Operaciones de Emergencia Regional) tenga en cuenta la participación de los psicólogos en las tareas de la rehabilitación de la salud mental de los damnificados, que están en los albergues o llamados centros de refugio.
Informó que alrededor de 30 psicólogos liberteños que pertenecen a la Asociación Nacional de Psicólogos del Perú (ANPsP) están dispuestos a desarrollar un programa de atención primaria de auxilios psicológicos a los damnificados, a fin de darles un nuevo sentido a la vida, en base al fortalecimiento de la unidad familiar y vecinal.
Señaló que hace tres días se comunicó con el gerente regional de Salud, Víctor Alvarado Cáceres, ofreciendo el servicio de atención gratuita y solicitando apoyo con movilidad, pero “hasta hoy no hemos recibido respuesta, lo cual extraña, pues no podemos ser indiferentes al drama de la gente”.
Más adelante, indicó que es necesario que a los damnificados se les encauce a nuevas iniciativas y proyectos de vida en base al afecto familiar y vecinal. Hay que ayudar a los afectados a entender su nueva realidad, brindándoles apoyo emocional, aliviando su aflicción y sufrimiento.
A ellos hay que reforzarles su autoestima, pero primero hay que ayudarles a restablecer su estado emocional, resquebrajado por la crisis que han experimentado, y también detectar problemas que pueden ser tratados por otros profesionales de la salud.
