Causa y efecto
Por: Katty Martinez Rodas
Hace poco se ha realizado a nivel nacional la Evaluación Nacional de Nombramiento Docente, en la cual profesores de todo el país son evaluados y rankeados, para poder tener una plaza de trabajo en una institución pública de manera permanente. Muchos podrían asumir que ahí se escoge a lo mejor de lo mejor entre las planas docentes, que se disputan los puestos por décimas, pero no es tan cierto. Lastimosamente, lo que pude observar es a muchos docentes cansados luego de viajar muchas horas y venir desde algún punto en Pataz hasta Trujillo, algunos molestos porque debían esperar a que los procesos terminen. Y lo que es peor, muchos profesores no saben leer instrucciones, y no porque no sepan leer, sino porque no querían leer. “Estoy cansada, señorita, mejor dígame usted qué debo responder”. ¡¿Qué?!
Esta semana, de lunes a miércoles, se ha desarrollado el Censo Nacional de Estudiantes a los alumnos de 2do de secundaria, tanto en colegios públicos como privados, para medir sus conocimientos y dar una seña de cómo van en su educación. Y la historia se repite: estudiantes cansados, aburridos, y sin ganas de hacer el examen. Muchos optaron por mirar a la nada, resolver como mucho un par de preguntas, marcar cualquier cosa y dormir sobre su asiento.
La educación en el Perú no tiene el presupuesto necesario para poder capacitar y evaluar descentralizadamente a sus docentes, conocer cuál es la realidad de las comunidades, y aunque pueden saber que no todos los niños aprenden de la misma manera (repitiendo como loros) siguen usando ese sistema de enseñanza obsoleto e ineficiente. ¿Quieren saber cómo están los estudiantes en su educación? Miren un poco cómo son las condiciones de trabajo de millones de profesores.
