La mujer como reserva moral de los hogares y de la sociedad: “Una imagen que se desdibuja poco a poco”

Por: William Obando Valdiviezo

Creo que en primer lugar es necesario hacer un mea culpa y reconocer públicamente que tengo rasgos machistas, no podría determinar con exactitud en qué grado o medida; pero considero que a nivel moderado… ¿Y por qué digo esto?.

Porque siempre he pensado que las mujeres en el Perú fueron, hasta cierto punto aún son y deberían seguir siendo la reserva moral de los hogares. Sí ya sé lo que piensas… que los hombres y mujeres por igual deberíamos serlo; que no se puede ejercer tanta presión sobre las mujeres, etc. no obstante a través de los años, la realidad nos ha enseñado que los hombres – en términos generales-, nunca hemos desempeñado muy bien ese rol a diferencia de las mujeres que lo han hecho de manera excelente y se constituyeron en el referente moral de los hogares y en pilar de la educación en todas las esferas de la sociedad !!!

Recuerdan que hasta entrada la década de los 90´s habían dos tipos de mujeres?

Como sabemos, en aquellos tiempos se oía hablar de la mujer de su casa y de la mujer de la calle y no había más, sin embargo, el día de hoy por diferentes razones o motivos encontramos a la «ruca», a «la trampa» (que es diferente a la mujer engañada), «la jugadora», “la malcriada”, entre otras, cada una de ellas con diferentes actitudes y comportamientos a la vez que pertenecen a diferentes estratos socio económicos; todas dispuestas a pasar un buen rato o hacernos pasar un buen rato… en fin.

La explicación a este tema se encuentra en un análisis interdisciplinario y multidimensional, es decir en el análisis de aspectos estructurales y coyunturales que han empujado a un grupo y lo reitero, a un grupo de mujeres a tener estas actitudes y comportamientos, análisis en el que no me detendré en esta oportunidad.

El motivo de mi reflexión va en el sentido de que muchos de los nuevos y jóvenes hogares del Perú ya no tienen a la mujer como la reserva moral del hogar, puesto que muchas mujeres han adoptado comportamientos que las llevan a ser tipificadas de las maneras mencionadas.

Ojo, que no se confunda esto con un reproche a las libertades que tienen las mujeres para decidir qué hacer con su propia vida, ese no es el propósito de la reflexión, aquí simplemente lo que estoy diciendo es que hay actitudes y comportamientos – elegidos «libremente» por las mujeres- que le pasan la factura a ellas mismas devaluándolas en una sociedad donde abundan seres machistas como Yo y por añadidura le pasan la factura a la sociedad en su conjunto.

Y aunque el machismo ha menguado en cierta forma y se evidencian ciertos rasgos de tolerancia y aceptación a distintas actitudes y comportamientos, en esencia hay un número considerables de hombres – de todas las edades y en todos los estratos sociales – que dicen: «Para pasar un buen rato no importa con quien sea y tampoco importa lo que haga o como viva su vida; pero, al momento de elegir una mujer con quien compartir mi vida y formar una familia, la cosa cambia, eso ya es algo serio»

Finalmente quiero decir que esto es «purita realidad»… de tal modo que una respetuosa sugerencia, sobre todo para las nuevas generaciones de jóvenes mujeres es que no se distancien de ese maravilloso rol de constituir la Reserva Moral de los hogares y de la sociedad…No hagan las cosas absurdas que hacemos los varones porque ustedes salen perdiendo. Si un varón se emborracha, ustedes no hagan lo mismo… si un varón las traiciona no se metan a la cama con su mejor amigo disque para «vengarse», ¡simplemente tomen una distancia definitiva con él y así no comprometen su propia dignidad!

La conquista de los derechos femeninos debe centrarse específicamente en la reducción de brechas que hay en lo político promoviendo una mayor participación de las mujeres en la administración de la cosa pública, en lo económico reduciendo brechas en cuanto al acceso al empleo y a la igualdad de salarios por las mismas labores, en lo social reduciendo brechas en materia de educación y salud, entre otras brechas significativas que deben eliminarse para tener una sociedad mucho más equitativa; pero bajo ningún modo debe entenderse que la equidad de Género implica que las mujeres hagan las mismas barbaridades que los hombres en detrimento propio.

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