OpiniónSlider

Rediseñar nuestra mente

Por: Edgar Vásquez
Aún no cesan los golpes y la naturaleza nos enrostra la peor versión de nuestra proyección urbana. Esa bizarra fusión entre la mafia y populismo que permitieron a miles de familias arremeter en zonas conquistadas por la naturaleza. Una vieja costumbre de saciar el pedido de un lote a cambio de votos o transacciones ilegales que ya se muestran como una práctica institucionalizada, pues ni el Ministerio Público, el Poder Judicial, la PNP y menos los municipios pudieron evitar que se active la bomba de tiempo. Acaso este tema del desborde urbano hoy convertido en eco de un antiguo problema social es un ápice de la famosa reconstrucción que afrontará nuestro país.

No se puede engañar más a la población dando plazos o hablando de un rediseño previo cuando solo habrá tiempo para limpiar y volver a construir; imaginen a una familia que lo perdió todo esperando un estudio o análisis urbanístico o de ingeniería para empezar de cero, cuando la única consigna es sobrevivir y tener un techo. Esa tarea pendiente será ahora el juicio social al que debe someterse a la “ilustre” casta política regional, esa casta de oportunistas que piensa en la mejor foto antes que la mejor decisión para los damnificados.

Lo que necesitamos es un rediseño de nuestro pensamiento, entender que la lucha por un techo no puede arriesgar la vida de nuestra familia a largo plazo, aceptar que es el momento de sancionar a las autoridades que se burlen de la desgracia humana y privilegien el interés individual.

Ese rediseño de nuestra mente es lo único que podrá salvarnos. Nos quitará la ceguera y dará un horizonte social al país; tremendo encargo que solo puede ser asumido con coraje, convicción y sensibilidad.

Recordar que mejor la versión de los peruanos no viene de su clase política da esperanza, pues existe una posibilidad no solo de buscar culpables sino de echarnos al hombro la desgracia ajena, a pesar de las nuestras, para curar heridas pero además exigir con firmeza que no se burlen del dolor ciudadano, que mucho tiempo tomará en calmarse.

Fuente: Diario La Industria

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *