La nueva normalidad y la tecnología

Si hay algo que caracteriza las pandemias mundiales es la capacidad de crear nuevas realidades, nuevas dinámicas en la sociedad a fin de salvaguardar la vida de sus ciudadanos ante cualquier amenaza que sea propagada en las nuevas enfermedades. Las pandemias han sido siempre disparadores de nuevas organizaciones sociales y dispositivos que ayudaron a crear o desarrollar nuevas áreas con el fin de avanzar hacia una sociedad libre de enfermedades de propagación rápida. Pandemias pasadas, las áreas que avanzaron significativamente tuvieron que ver con la salud (principalmente), la arquitectura, la ciencia, la educación, el transporte y las formas de trabajo configurando así nuevas organizaciones sociales.

Pero si hay un elemento que garantiza desde el 2020 el nuevo funcionamiento social es el tecnológico, teniendo que adecuar toda relación humana a relaciones virtuales, generando la digitalización de espacios e incorporando en la vida de la mayoría de los seres humanos un uso diferente de los dispositivos electrónicos, no solamente referido a un uso de internet más elevado, sino también totalmente diferente.

Poder presenciar actividades que no tengan que ver con el aquí y ahora, crea una construcción de la espacio y la temporalidad diferente, las reuniones de trabajos y las clases pueden ser no solamente a distancia, sino también pueden ser grabadas, creando una asincronía en la comunicación, ya todo no es lineal o unilateral, si desempeñas el papel de comunicador, puedes estar en muchos lugares a la vez y un mismo mensaje lo puedes dar cuantas veces lo requiera tu oyente. El teletrabajo y la formación online fueron las áreas que más se exploraron, se tuvieron que crear un sin fin de sistemas de trabajo y estudio a distancia eficientes, lo que costó muchas pruebas y errores. Lugares que se resistieron a la tecnología tuvieron en el 2021 que entrar en ese nuevo mundo si no lo habían hecho para el 2020.

El deporte, el entretenimiento y los momentos de ocio pueden hacerse desde cualquier espacio del hogar, ya sea ver una obra de teatro, una rutina de ejercicio hasta jugar casino en línea. Todas estas actividades y una infinidad más no requieren salir necesariamente de tu casa por más que la “normalidad” haya vuelto luego de dos años de confinamiento.

 

Así mismo los espacios de venta y marketing como los negocios, empresas, PyMEs, o también los servicios en las organizaciones no gubernamentales como las del Estado se han visto obligadas a innovar en sus centros de atención online a fin de evitar todo contacto posible que ayude a la propagación pandémica.

Aunque no sepamos cómo va a seguir configurándose esta nueva realidad, sabemos que la reactivación de toda actividad se basó y se seguirá basando en el uso de la tecnología como primera herramienta de cambio que trae una mayor autogestión del usuario y el ciudadano, digitalizando y automatizando espacios de convivencia y relación humana.

Con estos cambios vemos como aparecen nuevos conceptos que ayudan a entender el funcionamiento de los sistemas operativos. Existe por ejemplo el concepto nube, que se relaciona con la interacción conjunta de documentos en tiempo real con otros usuarios y permite el almacenamiento de documentos actualizados sin la necesidad de enviarlos consecutivamente ni tener que guardarlos en tu computadora o dispositivo móvil, también existe el blockchain, un sistema que a raíz de la pandemia se viene perfeccionando cada vez más, consiste en un sistema de seguridad para los pagos con tarjetas u operaciones bancarias de todo tipo.

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