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Economía del comportamiento y políticas públicas

Por: Francisco Huerta Benites[1]

institutoeconomia@iee.edu.pe

En la docencia universitaria, con estudiantes de economía en el curso de “microeconomía avanzada”,  trataba la aplicación de la “economía del comportamiento” (ECO) a casos como el sector salud, también sobre la aplicación de la “teoría de juegos[2][3] a las pensiones. Estos enfoques deberían ampliarse a temas como la informalidad, pobreza y otros. La evidencia muestra la relevancia de tratar a los problemas con miradas menos convencionales. Este comentario es a propósito del reciente premio Nobel de Economía (Richard Thaler), por su trabajo sobre la ECO.

Las decisiones y la ECO

De acuerdo a la ECO, las personas tomamos decisiones de dos maneras. Una implica tomar en cuenta toda la información relevante para decidir racionalmente y de forma meditada, haciendo un análisis de costos y beneficios en el largo plazo. La otra es una respuesta automática, que obedece a costumbres o reglas a dedo. Así, la ECO busca aprovechar el proceso de toma de decisiones para ayudar a las personas a alcanzar la meta deseada[4].

Toma de decisiones, pobreza y la ECO

En contexto de extrema pobreza el agotamiento de la fuerza de voluntad y atención debilitan aún más el proceso de toma de decisiones[5]. Si pensamos en la capacidad de toma de decisiones como el ancho de banda de una conexión de internet, la pobreza extrema satura los cables y deja poco espacio para la planeación y posibilidad de considerar situaciones complejas.

Cambiar de comportamiento e impactos en la niñez

Lo previo hace coherente que las organizaciones comprometidas con acabar con la pobreza deban poner más énfasis en cambiar los comportamientos de las personas, particularmente en la primera infancia. Por ejemplo, promover estilos de vida más saludables con chequeos médicos rutinarios y hacen hincapié sobre la importancia de la educación temprana y de la estimulación del juego en el desarrollo infantil temprano (BID 2017).

También las buenas prácticas sugieren dedicar los esfuerzos a cambiar la manera en que los proveedores de servicios, como jardines infantiles, interactúan con los niños. El objetivo es aplicar metodologías complementarias para combatir la pobreza mediante intervenciones apropiadas, como ya lo están haciendo iniciativas como ideas42[6], reconociendo la importancia del comportamiento humano, frecuentemente ignorado, en situaciones que perpetúan la pobreza.

Buenas iniciativas en marcha

El BID está trabajando en ECO interesantes iniciativas relacionadas al ahorro y pago de impuestos; en educación está organizando el evento ALAS-BID con énfasis en las funciones ejecutivas en la infancia, claramente un importantísimo determinante del comportamiento humano en todo el ciclo de vida.

En salud promoviendo estilos de vida saludables y actuar como elemento disuasorio de los factores de riesgo asociados con las enfermedades crónicas. Por ejemplo, para promover dietas más sanas han demostrado ser útiles las herramientas que aumentan la información relevante, como resaltar el contenido calórico y la utilización de estrategias para enmarcar o presentar la información, por ejemplo, en el diseño de un menú o en la configuración de cafeterías

Un caso concreto es mejorar el consumo de la dosis correcta de micronutrientes en niños de 6-24 meses de edad en Honduras y El Salvador a través de recordatorios, simplificación de los mensajes a las madres, calendarios para marcar el consumo diario y dejar stocks de micronutrientes en el hogar.

Hacia más ECO en políticas públicas

También los contratos de compromiso y los incentivos sociales que se basan en las herramientas de la ECO podrían usarse para promover estilos de vida activos, mientras que las intervenciones basadas en el auto-monitoreo y los recordatorios han demostrado ser útiles para aumentar la adherencia al tratamiento en general en las enfermedades crónicas (BID, oct. 2017)

Asimismo, la ECO busca ofrecer herramientas eficientes para enfrentar desafíos en las áreas de salud, la primera infancia y la promoción del envejecimiento saludable, así como también para evaluar rigurosamente estas iniciativas. La ciencia económica tiene pues mucho que aportar a la vida económica y social de los países.

[1] El autor es director/consultor/investigador del IEE. Actualmente desarrolla asesoría, consultoría y competencias a clientes corporativos.

[2] http://www.iee.edu.pe/doc/publicaciones/TemasDeDesarrollo/18-2013-12-CELL-TeoriaJuegosYPensiones-IEE.pdf

[3] Además de otros tópicos como incertidumbre, información asimétrica, y contratos. Por ejemplo, conceptos como procrastinación son más aplicables de lo que comúnmente se cree.

[4] El comité que otorgó el premio Nóbel, señala que los economistas suelen asumir que las personas tienen buen acceso a la información, pueden procesarla sin problemas y llevan a la práctica sus decisiones buscando una ganancia personal. Sin embargo, existen muchas discrepancias entre esas teorías y lo que luego ocurre. No siempre existe un comportamiento racional. Y, a veces, incluso influye el sentido de la equidad. «Thaler ha contribuido a expandir y refinar el análisis económico al considerar tres rasgos que sistemáticamente influyen en las decisiones económicas: la racionalidad limitada, la percepción de justicia, y la falta de autocontrol», subraya el jurado del premio en Ciencias Económicas que concede el Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel.

[5] Véase siguiente link: https://scholar.harvard.edu/sendhil/scarcity. Scarcity: Why Having Too Little Means So Much (Escasez: por qué tener demasiado poco significa tanto)

[6] Véase link: http://www.ideas42.org/

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