CÁNCER: ¿Qué similitud existe entre el cáncer y la corrupción en el sector público?

Por: Raúl Rivero Ayllón

Desde el enfoque biológico, el cáncer es el nombre dado a las enfermedades en las que hay células anormales que se multiplican sin control en un órgano y pueden invadir los tejidos cercanos. Las células de cáncer también se pueden diseminar hasta otras partes del cuerpo a través del torrente sanguíneo y el sistema linfático (metástasis).

Desde el enfoque sociológico, aplicado a la administración pública, el cáncer tiene un nombre: corrupción. Las enfermedades son los delitos contra la administración pública que se multiplican sin control en un órgano del Estado y pueden invadir a las diferentes unidades estructurales de dicha organización en todos sus niveles de jerarquía gubernamental.

La corrupción también se puede diseminar (metástasis) hasta otros sectores del sistema gubernamental, a través de procesos, procedimientos administrativos, formulación de normas jurídicas, entre otros que supuestamente facilitan la gestión pública y, muy en especial, en los negocios económicos-jurídicos (contratos) como son las inversiones en obras de desarrollo, con aparente licitud.

La respuesta a ¿Qué similitud existe entre el cáncer y la corrupción en el sector público? Entonces no requiere mayor rigor científico. Está comprobado, desde la perspectiva de la justicia popular: cinco periodos gubernamentales involucrados en corrupción bajo la modalidad de delitos penales: Este organismo Estatal está con cáncer y en metástasis.

A similitud de un equipo quirúrgico (con principios morales, axiológicos y deontológicos), los representantes del Poder judicial, Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, el Ministerio Público, la Policía Nacional del Perú, la Contraloría de la República, la Unidad de Inteligencia Financiera-Perú (UIF), la Procuraduría General del Estado, las oficinas de Control Interno (Auditoria), oficinas legales de los organismos del estado tienen la responsabilidad –aunque tardía- de curar a este paciente llamado Perú. Esa es su responsabilidad histórica.

La peor crisis que un pueblo puede tener no es la económica es la moral. Por ello, un pueblo que aún tiene esperanzas dice: ¡Ojalá que la metástasis no haya llegado al equipo quirúrgico!

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