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APOSTAR POR EL SOCIALISMO

Por: Gustavo Benites Jara

En el verano del 2000, el colectivo AMAUTA publicó el folleto “15 motivos para apostar por el socialismo”. En la introducción se decía:: “¿Un documento sobre la actualidad del socialismo, en medio del aplastante carnaval electorero de la dictadura neoliberal fujimorista? Será sorpresa para unos y locura para otros. Pero aquí estamos, como una de las tantas evidencias de que 10 años de aplanadora social e ideológica, no han podido erradicar las múltiples resistencias ni las tercas vocaciones por los sueños”.
El documento no ha perdido actualidad. El escenario ha cambiado, pero esa terca vocación por los sueños de una nueva sociedad, persiste. El neoliberalismo fujimorista pretende apoderarse de esos sueños para destruirlos, pero no lo conseguirá.
Reseñamos las principales ideas de ese importante documento, las mismas que deben servir para confirmar la porfiada vocación por el socialismo que tiene el pueblo peruano:
1. La vida merece ser vivida y las condiciones en que discurre puede ser mejorada.
2. Las actuales condiciones de vida en el marco de dominación capitalista promueven y agudizan dosis innecesarias de represión y sufrimiento.

3. Este orden de dominación es esencialmente contingente pues se sustenta en condiciones históricas muy específicas y transitorias.

4. El capitalismo constituye un orden de dominación omnívoro que se sustenta en la disolución de los vínculos comunitarios, el desarrollo cultural de los sujetos, y su conversión en seres desvalidos y dependientes, cargados de necesidades que satisfacer mediante la producción y el consumo innecesario de mercancías.

5. En otras formas de vida prima el cultivo de la diversidad, el capitalismo, en cambio, exige la homogenización de aquello que es cualitativamente diverso. En él todo tiende a ser estrictamente cuantificable. Esa es la condición de su racionalidad: todo debe ser calculable, planificable, manipulable, dominable.

6. El capitalismo absolutiza la búsqueda de ganancia – plusvalía – sobre la base de la creencia injustificable de que es factible y deseable una acumulación incesante del capital y el crecimiento infinito de la productividad y el consumo.

7. El actual modelo de vida dominante es intrínsecamente excluyente, pues mientras las expectativas de consumo según el modelo de los “ricos y famosos” prácticamente se han universalizado, su materialización para todos es imposible en un mundo con recursos agotables y equilibrio biótico absolutamente precario.

8. Además de su contradicción que enfrenta a pobres y ricos y – en un marco mayor – al hombre y su “cuerpo genérico” (la naturaleza), el orden actual despliega otras tensiones irresolubles a su interior.

9. Vivimos en un periodo de transición y cambio, de consecuencias imprevisibles. Paradójicamente, cuando algunas voces interesadas hablan del final de la historia, de su estabilización plena; cuando se establece un pasajero – e inducido – estado de ánimo proclive a los valores del “orden” y la estabilidad, se acumulan indicios abrumadores e incontrovertibles de agotamiento del modelo de vida que ha predominado a lo largo de los tiempos modernos.

10. Nuestra opción por un orden civilizatorio alternativo se sustenta en una doble convicción: ni habitamos el mejor de los mundos posibles, ni hay nada que garantice que vamos necesariamente hacia un mundo mejor.

11. Reivindicamos el socialismo porque rechaza la neutralidad política – y ética- en una sociedad dividida en clases y asume una neta opción por los oprimidos. Ser socialista es tomar partido por los “humillados y ofendidos”, como un modo de tomar partido por la vida.

12. Reivindicamos el socialismo en tanto constituye una opción por la democratización radical de las relaciones sociales, desde abajo – desde el potencial liberador de los oprimidos – y en todo terreno.

13. Reivindicamos el socialismo en tanto constituye una praxis que se sustenta en la construcción cotidiana, desde ahora y en todos los terrenos de nuestra actividad, de nuevos “sentidos de vida” tendientes a la “pacificación” de la existencia, el respeto por los demás y el pleno ejercicio de las capacidades creativas de los hombres y el conjunto de la naturaleza.

14. El socialismo supone desarrollar una praxis de resistencia continua, en todas las esferas de la vida, al imperio de la economía; de la tecnociencia y la unilateralidad racionalizante que tiende a convertirlo todo – a los demás seres humanos y a la naturaleza – en objeto de cálculo, manipulación y control; al imaginario de vida alienante y cosificante que otorga mayor valor al “tener” que al “ser”; a la represión del goce y la libertad creadora.

15. En nuestra opción por el socialismo revaloramos una vasta tradición libertaria y de sentidos alternativos de vida.
Estoy seguro que estas ideas fortalecerán la esperanza del pueblo, que es la esperanza que derrotará finalmente al capitalismo, ese dragón de múltiples cabezas, una de las cuales es el neoliberalismo salvaje, deshumanizado y deshumanizante.
(GBJ)

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