Cultura y poder en el ensayo; la civilización del espectáculo de Mario Vargas Llosa
Por: Crisanto Gómez, Fidel
Antropólogo
El colega Tony Arévalo Ludeña cuando hace una crítica al libro mencionado, parte diciéndonos que él (Vargas Llosa) elogia a la “alta cultura” de una élite, y claro que sí, en toda sociedad donde los grupos sociales no son homogéneos en nada, es natural que tenga sus “ideólogos” que escriban sobre ellos. Lo penoso es que a los otros, que no son de la alta cultura, poquísimos escriben elogiándolos, los intelectuales se corrieron de mercado.
Coincidimos con Arévalo Ludeña en que la “cultura” es mucho más que arte, literatura, teatro, música, cine, pintura. ¿Qué tipo de arte, literatura, teatro, música, cine y pintura, compran, los diversos grupos de la sociedad? ¿Escuchar a Chacalón, Tongo, a la chinita del folklor nos hace incultos? La realidad cultural existe al margen de nuestras preferencias.
“Después de la segunda guerra mundial- nos dice Mario Vargas Llosa- el mundo occidental gozó de una prosperidad y libertad que democratizó la cultura, pero también abrió un inédito espacio para el ocio y el desarrollo de una industria masiva de lo que es la diversión y así llegamos a la civilización del espectáculo”. Recordemos los postulados de antaño; “El indio, descendiente del Imperio Incaico, no contaminado por la cultura occidental es la esperanza política y económica del Perú”. ¿Diferencias?, muchas, recordemos lo que dijo el antropólogo José Mattos Mar; “ya no hay más indiecitos tímidos, no hay aguarunas ni shipibos, que no lleguen a Lima o a cualquier otra ciudad, ello ha dado una conciencia nueva que no es local, sino nacional y mundial, como resultado lo indígena ya no existe más. El problema del siglo XXI es pobreza, se es pobre o no se es pobre, ahora todo es plata”.
La lógica de la mercantilización llegó para quedarse, lo que personalmente me sorprende es la forma como lo mira Mario Vargas Llosa, con decepción, con nostalgia, Enrique Rojas el Psiquiatra español que mejor entendió la “cultura light” del siglo XXI es recordado por psiquiatras peruanos como el Dr. Lizana cuando nos habla de sociedades psicotizadas donde la gente mata por dinero o placer. Para J. J. López Ibor Aliño en el “futuro de los trastornos de la personalidad”, estos se van a convertir en la piedra de toque (como la columna dominical de Vargas Llosa en el diario La República) de la psicopatología y de la psiquiatría en los próximos años.
Finalmente, las masas ya no siguen a los sabios, tampoco a los intelectuales. A la inversa, estos no siguen al “proletariado”. Adiós a los ilustres intelectuales. Adiós al proletariado. Viva el reinado de la frivolidad, la banalidad y el caos en la sociedad actual que interesan no solo a Mario Vargas Llosa sino también al antropólogo Tony Arévalo Ludeña que sentencia: “Mario Vargas Llosa se refiere a la necesidad de devolverle ciertos límites a un sexo que juzga, que no parece tolerar, tanto como cuando defiende radicalmente la sociedad abierta en términos políticos.


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