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Ejemplo árbol guanábano  caído pero continúa  dando frutos

Por: Amaro Rodríguez S.

La naturaleza nos invita amarla más porque sin  ella nuestra existencia moriría y en esa variada naturaleza, sustento de nuestras vidas destacan los árboles de todo tamaño que conforma la  naturaleza verde que nos llena de esperanza  en nuestro periplo de vida en la cara lúcida de la vida, sin atrevernos a incursionar en la cara oculta de la misma vida.

De casualidad transitando un parque ubicado en la primera etapa de la urbanización Las Quintanas de Trujillo, aprecié un viejo árbol de guanábano de añoso tronco abatido y derribado por el peso de los  años, que lo hicieron caer pero se resiste a morir y a pesar de estar  caído largo tiempo, no se rinde y  en ese estado continua dando frutos.

Me emociona ver un árbol en esas condiciones, que cumple su misión en dar sus frutos para que  viva la humanidad y lo veo como un ejemplo para fortalecer la buena voluntad de los humanos, en cumplir nuestro ciclo vital siempre dando frutos para que vivan otros.

Este árbol guanábano tendido en el suelo de ese parque, nos sirve de  ejemplo para  que nosotros también cumplamos nuestra misión de servicio como ese árbol derribado, pero aún con algunas raíces que les da nutrientes cumple su función en brindar lo  mejor que produce para otros seres vivientes que lo necesitan.

Esta escena  de contemplar un árbol caído me hizo rememorar los años de mi infancia en la escuelita fiscal 2401 “Fernando Quevedo” donde nuestro profesor y Director de la escuela, Marcelino Díaz Zamora nos enseñaba canciones escolares y entre ellas una dedicada al árbol, en una de sus estrofas decía: El árbol ese un  amigo que obliga la gratitud, nos sombra, nos da abrigo, nos da cuna y ataúd”.

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