El poder de ser más uno
Por: Enrique Plasencia
Margarita es una brillante mujer que llegó desde la lejana Australia a pasar fiestas de fin de año con su familia. Pero el primer día del año, en compañía de su bella hija, decidió participar en la marcha de protesta contra la decisión del impresentable Chávarry. Ella es más una. Felfe, es profesor universitario. Hoy también invirtió su día en la noble causa del respaldo a los fiscales Pérez y Vela. Él es más uno. Orlando Gonzales es el rector de la Universidad Nacional de Trujillo, la misma se sumó, oficialmente, a la protesta. El rector, por supuesto, marchó junto a otras autoridades universitarias. Él también es otro más uno. Jorge Hurtado dejó por un rato su inquebrantable labor de promoción cultural para promocionar, esta vez, su compromiso con la lucha anticorrupción. Otro más uno. Doña Melva tiene un puesto en el mercado. Su puño, hoy no fue sólo para dar vueltos, hoy lo elevó cerrado y potente. Su presencia también es más una.
Y así, de uno en uno, sumamos miles. Porque no fue un día cualquiera. Era el día que iniciaba el nuevo año, al mismo tiempo que la lucha de un pueblo al que la repudiable actuación de la clase política corrupta, encarnada sobretodo en Fuerza Popular y Apra, lo había despertado del letargo. De uno a uno, desde el más humilde lustrabotas hasta escritores y artistas de toda laya; desde premiados atletas hasta trabajadores de escritorio; desde gente de barrio hasta centrícolas, nuestras voces mostraron a Bartra, Chávarry, Mulder y compañía que su treta de fin de año no había funcionado y que más bien su gotita de supuesta habilidad había, por fin, colmado el vaso de la indignación blanquirroja.
Porque la acción de Chávarry es para el Perú la muestra palpable y reciente que Scorza plasmó a través de los terribles versos: /A mí no me vengan con la patria espuma./ La patria hiede/ ahora espantosamente,/ la patria
es un pozo que vomita buitres./ Y ese buitre, ese muladar en que ha mutado el congreso, mancha el nombre de la patria de punta a punta. Contra eso, de uno en uno, pasamos a ser, parafraseando a Vallejo, cien, mil, quinientos mil… clamando “tanto amor y no poder nada contra la muerte”. Pero de seguro seremos todos los hombres de estas tierras rodeándolas en un ruedo común y, en los próximos días la patria se levantará, abrazará a sus hombres y se echará a andar.
Obviamente, Chávarry, la bankada, los de ego colosal y los que se ufanan de la mano que hace ¡Saz! no cuentan como hombres, sino como serpientes, como las del sueño de Silvio Rodríguez.
De uno en uno, hoy sumamos miles. Que mañana sean millones.
