Perú país de violadores

Por: Katty Martinez Rodas

Estas semanas el hashtag #Perúpaísdevioladores, de nuevo ha herido las susceptibilidades machunas, fundamentalistas y/o negacionistas de muchos peruanos. Lo dijo hace poco la Ministra de la Mujer, y lejos de sumar al plan prevencionista en el que trabaja, se le ha acusado de alarmista, populista y he leído un “ya sabemos que estamos mal, ¿hace falta que nos lo recuerden?”. Pues sí, hace falta y mucho.

Hace pocos días en una cuenta de Instagram en donde se habla de sexo sin tabúes, se lanzó una pregunta: ¿Alguna vez han estado en alguna situación en donde ustedes no han querido tener sexo y la otra persona insistía o no aceptaba su respuesta?, la respuesta a esa pregunta fue una mar de catarsis de chicas que contaban sus experiencias, todas con el común denominador de estar con miedo, de temer que el chico reaccione mal o de haber cedido a darle alguna clase de placer sexual por miedo a no salir más del lugar en donde estaban. ¿Sabrán esas chicas, sabremos todos,  mujeres y hombres, que la penetración no es la única agresión sexual que existe, y que todas ellas han sido víctimas de violencia sexual aunque físicamente (las pocas que pudieron) escaparon  de sus parejas?

Para que una relación sexual sea eso y no una violación debe haber consentimiento y deseo. Si estás dormida, inconsciente o paralizada por el miedo, con temor a no salir viva de esa situación o que tu pareja sexual te condicione de alguna manera, no hay consentimiento, mucho menos deseo. El deseo lleva al placer, el placer es fundamental, el sexo no es solo para reproducirnos como claman algunos fundamentalistas, el placer debe ser mutuo, no debe acabarse cuando el hombre (en su mayoría) acaba.

Muchas mujeres hemos descubierto haber sido violadas mucho tiempo después de que haya pasado el acto, muchas no nos dimos cuenta que pasaba con nuestros cuerpos, por qué sentimos en ese momento tanta repugnancia, quizás porque nadie se atrevió a enseñarnos, a decirlo, a hacerlo trending topic si es necesario. Nombrar la violación como tal es un ejercicio cruel y necesario, nos obliga a mirarnos, y no siempre nos gustará lo que veamos, a nadie le gusta aceptar que fue víctima o que es victimario, pero una vez más lo que no se nombra, no existe, y no podremos encontrar las soluciones necesarias.

Si eres hombre el que me lee, por favor, edúcate con algo más que porno sobre lo que es sexo y sobre todo consentimiento. Si eres mujer, igual. El Perú es un país de violadores por falta de una mejor educación y políticas públicas para todos y todas, pero no es un destino inexorable en que nos debamos mantener, es un estado que se puede cambiar con la adecuada información, y sobre todo, con mucho amor propio y empatía.

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