Investigadores de la UNT trabajan con raíces y tubérculos andinos para la regeneración de heridas y quemaduras

Este proyecto representa avance para la medicina regenerativa pues une los conocimientos tradicionales con la aplicación científica.

Con el fin de proveer un tratamiento alternativo para la regeneración del tejido de la piel que haya sufrido heridas o quemaduras, un equipo de seis investigadores de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT), liderados por la Dra. Carmen Rosa Silva Correa, vienen trabajando en productos farmacéuticos de aplicación tópica hecha a base de raíces y tubérculos andinos.

La subvención de esta investigación es producto del concurso público que ejecutó Concytec, quién destinó un total de S/. 35,000.00 soles para el desarrollo del proyecto denominado «Raíces y tubérculos andinos como alternativa para la regeneración tisular de heridas y quemaduras», que por su bajo costo en la producción serían de gran beneficio en zonas de bajos recursos y de mayor incidencia de quemaduras.

El proyecto consiste en generar productos de aplicación tópica, eficaces y seguros para regenerar la piel quemada, reducir el tiempo de cicatrización y aumentar la estética de la herida a través de productos oriundos de la sierra liberteña como: la oca, el olluco, la mashua, la papa, el camote y la racacha conocidos tradicionalmente por sus propiedades antimicrobianas y desinflamatorias.

Según Silva Correa, este proyecto es un trabajo en conjunto de las facultades de Farmacia y Bioquímica y Ciencias Biológicas, que desarrolla una nueva técnica para la medicina regenerativa con un enfoque de la medicina tradicional a través de investigaciones aplicativas.

“Se conoce los componentes y propiedades andinos de forma oral; sin embargo, ahora surge la necesidad de evaluarlos, pasarlos por un control de calidad y de eficacia para obtener un producto farmacéutico eficaz y económico. De lograr resultados positivos en estos productos, optimizaremos la técnica para luego aplicarlo a los seres humanos”, señaló.

Este proyecto tiene una duración de doce meses y los resultados serán expuestos a inicios del 2020. Los científicos de la UNT esperan tener buenos resultados para masificar este producto y quizás alcanzar una patente médica.

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