TRABAJAR CON PUEBLO PARA IMPONER DEMOCRACIA

Con políticos de vocación  no mercantilista
Por: Amaro Rodríguez S.

Nuestra realidad nacional, política y de gobernabilidad, lamentablemente  nos desilusiona y vemos en cada gobierno, que vamos de mal en peor, por falta de políticos de vocación, solo predomina el mercantilismo político de los que se hacen llamar la “clase política”, entre los que ocupan cargos en los Poderes Ejecutivo y Legislativo y mantienen un statu quo, protector de la corrupción e impunidad y contagia a los otros Poderes.

La vigencia en el Perú de una falsa democracia, recortada en perjuicio de las grandes mayorías nacionales, obliga al pueblo y gentes de buena voluntad con vocación de servicio, incursionar en política con la elaboración de un  verdadero plan de gobierno, como el que desarrolló la llamada dictadura del General Juan Velasco Alvarado, que si tuvo un plan de gobierno, el Plan Inka.

El gobierno militar pese a calificarse de dictadura, fue beneficioso para el país en el aspecto social y en el fortalecimiento de nuestra defensa nacional, convirtiendo a Perú en un potencia militar en Sudamérica, empeñada es recuperar el territorio de Arica  en manos de Chile a causa de la guerra del Pacífico.

Por leyes de Velazco Alvarado, se fortaleció la familia peruana, se consideró a los hijos nacidos en matrimoni,o fuera de él con igualdad de derechos. Antes los nacidos fuera del matrimonio se estigmatizaron en las partidas de nacimiento como hijos “ilegítimos” sin derechos a los bienes de su progenitor, en adelante todos los hijos tienen iguales derechos.

Por Ley del mismo gobierno revolucionario en el profundo cambio social se borró la marginación en la clase trabajadora, de primera en el sistema de salud con hospital de empleados y de segunda hospital de obreros, esta marginación se borró. Los trabajadores asegurados recibían atención médica hospitalaria en cualquier hospital, las vacaciones discriminatorias de 30 días para empleados y 15 para obreros quedó atrás, Todos los trabajadores tendrían 30 días anuales por vacaciones.

Cuando se quiere a su patria y hay voluntad de servirlo, se incursiona en la política, porque ese es el espíritu de un político, contrariamente a los actuales políticos mercantilistas a quienes debemos extinguirlos de la política nacional, por ser responsables, de la corrupción impune, por contagiar a los otros poderes del Estado e instituciones tutelares.

Debemos ser conscientes en la urgente necesidad de gestar una conciencia cívica nacional para reorientar la opinión pública nacional e implantar la real democracia, sea a las buenas, a las malas la finalidad lo permite, para eliminar a la masiva presencia de corruptos en el Ejecutivo y en el Legislativo, que se sienten como roedores en  guarida.

Para ese día requerimos de un gobierno democrático fuerte, con mayoría en el Congreso, no como hoy, que parecen  marionetas manejados por titiriteros,  que son la cúpula de partidos políticos, acicateados por grupos de poder interesados en mantener el vergonzoso statu quo.

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