Microempresaria invidente inauguró nuevo centro de masajes

P1040945 [540 x 480]

Perdió la vista a los catorce años superó trauma concluyó secundaria y se graduó en UNT

Hace ocho años la microempresaria invidente María Charito Boy Álvarez  (50) conjuntamente con el invidente Abraham Saucedo Chinchayán (57), quien perdió la visión hace unos 15 años, fundaron el primer centro de masajes en nuestra ciudad y crearon los primeros 11 puestos de trabajo para invidentes.

Hasta enero del 2015 son 70 invidentes los que trabajan en varios centros de masoterapia y afines y ambos se capacitaron en Lima. Saucedo Chinchayán abrió su propio centro de masoterapia, por su parte Boy Álvarez, también en sociedad con Susana Rodríguez del Águila, hicieron la apertura del centro  “Salud y Vida”  ubicado en Junín 141.

La microempresaria, superó el trauma de haberse quedado ciega cuando estudiaban el tercer año de secundaria en el colegio nacional “María Negrón Ugarte”, culminó su secundaria e ingresó a la Universidad Nacional de Trujillo y se graduó de profesora, pero por una sutil discriminación no fue nombrada, ni contratada hace unos 15 años.

El nuevo centro de terapia complementaria fue inaugurado en breve ceremonia, donde recibió la bendición de un sacerdote de la parroquia San Francisco y de acuerdo información de las socias de este centro laboral para invidentes, se da ocupación a unas seis personas discapacitadas.

Entre los servicios que ofrece este nuevo centro  de terapia complementaria,  se  practica la masoterapia, reflexología podal, masaje facial para quienes sufrieron un  derrame cerebral, asimismo se realiza el trabajo de shiatsu completo, masaje reductor y acupuntura.

Por la trayectoria en trabajos de terapia complementaria de los integrantes de esta nueva institución de servicio social, que ayuda a superar los efectos nocivos de stress, son requeridos para ejecutar este trabajo especializado en instituciones, que se preocupan por el bienestar de sus trabajadores,  señaló Boy Álvarez.

Los invidentes confesaron que al ejercer este trabajo digno elevaron su autoestima, porque desde hace pocos años dejaron de ser una carga para sus familiares, hasta  convertirse en activos trabajadores, quienes con su labor obtienen el sustento diario para sus familias, muchos de ellos padres de familia, revelaron.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: