Luego de los puyazos…qué?

Manuel Rodríguez R. *

Los peruanos hemos vivido cinco meses de intensa campaña política, con motivo de las elecciones generales para elegir a los nuevos congresistas y al presidente de la república. Han sido cinco meses de mucho calor electoral, de puyazos, de ataques y contraataques, es decir guerra sucia.

En realidad han sido las elecciones más complejas, con un Jurado Nacional de Elecciones (JNE) que aplicó la ley para unos y para otros no, con tachas muy cercanas al acto de sufragio que cambiaron súbitamente el panorama electoral.

Tal vez, y era lo más probable, sin las tachas, primero contra César Acuña y luego contra Julio Guzmán, el escenario de la segunda vuelta hubiera sido distinto y  el  contrincante de Keiko Fujimori hubiera sido otro candidato presidencial.

Nunca se dio tanta presión mediática, sobre todo en la primera vuelta. La guerra sucia rebasó  los niveles que alcanzaron contiendas electores anteriores. Las propuestas quedaron relegadas. No hubo un real debate de propuestas. Lamentable.

Hemos llegado por fin a la final, si a una final de película, con dos candidatos que pelean voto a voto para salir triunfantes. Nunca antes hubo una final de suspenso. Alguien dijo que Kuczynski y Keiko recurrieron a la “pelona” de Nicomedes Santa Cruz y terminan peleándose por décimas.

En fin ha terminado la guerra electoral, no podemos llamarla de otra manera a estas elecciones. Los puyazos pasaron a la historia y de seguro que volverán en cinco años, en el 2021, ojalá que no y haya mayor madurez democrática.

Hasta el cierre de este artículo (ayer) el estrecho margen de votos entre Kuczynski y Fujimori no deja avizorar quien mandará en el país a partir del próximo 28 de julio. Lo que está claro sí, es que quien asuma el gobierno tendrá que encarar dos grandes problemas.

Estos dos grandes problemas son la inseguridad ciudadana y la desaceleración de la economía. La solución de estos agudos problemas es imprescindible para enrumbar al país hacia mejores niveles de desarrollo y bienestar, que esperan ansiosos los 30 millones de peruanos.

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