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HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE CAMARADA OSCAR FELIPE

Por: Percy J. Paredes Villarreal

El  22 de agosto, nos dejó uno de los connotados dirigente político trujillano de izquierda, militante de “Patria Roja”, profesor Oscar Felipe Ventura, cuya mística, consecuencia, coherencia e identidad política mantuvo durante su trayectoria  luchando contra la corrupción, el neoliberalismo, la explotación y el sistema capitalista opresivo.

Tuve la oportunidad de conocerlo en los años de 1988, cuando en el Valle Chicama se había iniciado un paro contra la política nacional que venía implementando el gobierno central del APRA, en contra de los intereses de la clase trabajadora Azucarera. Como era de conocimiento, en este territorio se encontraban las dos importantes industrias azucareras de Cartavio y Casagrande, el primero contaba con una presencia importante del sindicalismo de izquierda, mientras que el segundo estaba bajo la batuta del aprismo, que en aquel tiempo tuvieron la consigna de arrasar y tener el control de las empresas azucareras, mediante los “golpes de estado” que eran promovido y orquestado desde la avenida Pizarro de Trujillo.

En ese momento el sindicato de trabajadores de Cartavio, liderado por Lunarejo Rodríguez, había encabezado un paro de los trabajadores de esta empresa agroindustrial contra las medidas que había aprobado el gobierno aprista en desmedro de estas, que iba en contra de los intereses de los trabajadores y socios de la cooperativa. Frente a esa ola de protesta, la policía había intervenido y detenido a   trabajadores,  dirigentes sindicales, amas de casa, jóvenes que nos habíamos sumado a esta jornada de protesta en este lugar.

En aquel tiempo, las jornadas de lucha dentro de este sector, involucraba no tan solo a trabajadores, también participaban madres de familia, jóvenes, organizaciones sociales, etc. Producto de ese trabajo articulado es que las acciones eran contundentes, y masivas que hacían temblar al gobierno de turno; para lo cual, el gobierno central tenía que hacer uso de la fuerza represivas para controlar estas protestas, siendo una de las estrategias la detención de los dirigentes y líderes gremiales, con la finalidad de descabezar la organización y la realización de las manifestaciones gremiales contra el gobierno de turno.

Es así que, tras dicha paralización fueron detenidos 17 manifestantes. Por lo que al culminar la protesta y al realizar la evaluación del primer día de paralización, se pudo notar la ausencia de estos compañeros trabajadores obreros, entre otros.

Por lo que, se formaron dos comisiones, una particularmente de mujeres que se encargaron de  ir a verlos a los calabozos, hacer vigilia e impedir que sean llevados a Seguridad de Estado que estaba en Trujillo. Y la otra comisión era para buscar ayuda o apoyo de algunos dirigentes departamentales, para que nos acompañen y velen por la integridad física de los detenidos; además de evitar relacionarlo con los grupos terroristas, que en aquel entonces en el país tenía presencia y en el valle Chicama no había todavía una presencia importante, debido a que la lucha ideológica contra estos grupos era permanente y en los diversos espacios, sin darle tregua.

Recuerdo que salimos del valle Chicama con dirección a Trujillo aproximadamente a las 7 de la noche, y llegamos a Trujillo a las 8:30 pm.; particularmente, nos dirigimos al local de Izquierda Unidad, ubicado en Estete (por el coliseo Inca) en el centro de la ciudad.

En ese momento, se realizaba el Congreso Provincial de Izquierda Unida; nos enterábamos que el Diputado izquierdista por La Libertad, profesor Oscar Felipe Ventura, se encontraba en dicha reunión, y como personas desconocidos nos acercamos le saludamos y le explicamos el problema que en ese momento teníamos.

Recuerdo que de manera muy gentil nos atendió, conversamos y sin ningún reparo el acepto acompañarnos; por lo que, en ese momento decidimos retornar al Valle Chicama, para que interceda en la liberación de los compañeros dirigentes y trabajadores, que habían sido detenidos. Inclusive en el retorno el nos pagó nuestro pasaje.

Llegamos, inmediatamente nos trasladamos a Chocope, donde se encontraba la carceleta de la PIP (Policía de Investigaciones del Perú), que era el lugar donde se llevaron a los compañeros dirigentes sindicales. El compañero diputado de aquel entonces ingreso, se identificó y converso con los policías que estaban de turno, le explicaron su situación y luego ingreso a los calabozos para conversar con los detenidos, y saber si situación de salud física.

Posteriormente, salió y converso con nosotros, nos hizo saber que les iban a realizar un atestado policial, y él nos dijo que iba a estar presente conjuntamente con los abogados que gentilmente nos apoyaron; después de un buen tiempo, comenzaron a salir de la carceleta mientras que  nosotros mostrábamos nuestra alegría de su liberación.

Al culminar la diligencia, que ya eran más de las 3 de la madrugada, acompañe al compañero Felipe Ventura, al peaje de Chicama, para que tome una movilidad y pueda retornar a la ciudad de Trujillo. Fue la primera oportunidad que lo conocí personalmente.

Posteriormente, en la campaña electoral de 1990, y en las diversas manifestaciones políticas, pude encontrarlo con quien conversábamos sobre temas políticos; de esa manera comenzó una amistad y camaradería, con el y su familia particularmente con su hijo mayor Kike. En algunas ocasiones coincidíamos en eventos políticos de izquierda como en jornadas de lucha. Lo cual se fue generando una cercanía y una admiración hacia su persona.

Por diversos motivos laborales, me aleje de la capital de la primavera; a pesar de ello había momentos en que leía sus artículos periodísticos que escribía en el diario La República de Trujillo, y también tenía un programa radial, donde también opinaba sobre la coyuntura política. Y la posición política de su organización frente a lo que acontecía en el país y en la región.

Durante la etapa del fujimorismo, muchos compañeros de izquierda comenzaron a desligarse de esa posición, pasándose al neoliberalismo; pero en el caso del compañero Felipe Ventura, lo encontraba siempre firme en sus posiciones ideológicas y políticas, forjando de movimientos sociales y políticos a nivel nacional, como regional.  Con esa actitud demostraba ser un político coherente y consecuente, que muy pocos siguen esa línea, debido a la fuerte influencia del individualismo y pragmatismo.

En algunas ocasiones nos encontrábamos por la calle, conversábamos unos minutos, y siempre me invitaba al local de la izquierda; pero por motivos de trabajo me era imposible ir a escuchar, ya que muchas veces iba a Trujillo de visita, pero siempre preguntaba por él.

Posteriormente en el año 2014, cuando trabajaba por el ande liberteño, tuve la oportunidad de encontrarme con él en un evento de las rondas campesinas, donde fue invitado como ponente para que explicara la situación de la realidad nacional y regional. Allí nos volvimos a reencontrar después de mucho tiempo y conversamos mucho tiempo sobre la situación política, y me explicaba sobre la coyuntura política, aunque a veces teníamos discrepancias en algunas tácticas y diagnósticos de la coyuntura. En ese evento hubo cerca de 200 ronderos provenientes de los diversos caseríos del distrito.

A pesar de la edad avanzada que tenía, seguía incansablemente creando, organizando y participando, en los diversos movimientos sociales, gremiales y políticos en la región de La Libertad; fue impulsor de diverso frente único que se crearon a nivel nacional y regional. Siempre llevaba la posición de su partido político; nunca se amilanó, ni tampoco retrocedía en sus análisis.

Era buen polemista, además estudioso de la realidad nacional y regional, manejaba información y datos estadísticos sobre economía, siempre se mostraba actualizado de la coyuntura política. La última vez que me encontré me comento que venía escribiendo un libro sobre la izquierda y el neoliberalismo, y siempre le decía que escribiera un libro.

A fines del año pasado, me entere que en un evento político había tenido un desmayo siendo trasladado de emergencia al hospital; días después converse telefónicamente con su hijo mayor y efectivamente me comento de ese incidente, pero estaba superando. Posteriormente estuvo recuperándose, a pesar de su salud y edad, seguía participando en las reuniones y jornadas de lucha contra los gobiernos neoliberales.

Lastimosamente hace unos dos meses atrás el compañero Oscar Felipe Ventura, nos dejo en esta tierra, pero su perseverancia, su compromiso con el proletariado, la clase obrera y campesina, los desposeídos y las personas vulnerables, siempre ha sido su lucha permanente, con miras a crear una nueva sociedad democrática, patriótica, y socialista; que no tan solo era un ideal para el sino una práctica permanente en su vida.

Fue y seguirá siendo un referente político para muchas generaciones que aspiramos a un cambio estructural y no tan solo de gobierno. Hoy más que nunca,  donde la izquierda no tiene un camino, ni tampoco un derrotero; así como la existencia de un rechazo a la vida partidaria y política, Oscar Felipe demostró la importancia de ser militante de un partido político de izquierda.

Considero que fue uno de los pocos dirigente y militantes izquierdistas que mantuvo su identidad política, diferente a otros que se iban adecuando a los cambios socioculturales, políticos y económicos de la sociedad, se pasaron al centro izquierda como otros al centro derecha; renunciando a su identidad de izquierda y ser socialista. En cambio, Oscar Felipe, fue un líder de izquierda y nunca renuncio a su partido político en el cual ingreso y se mantuvo hasta sus últimos días.

¡Hasta la Victoria, Siempre compañero Oscar Felipe!

 

 

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