El relativismo político de los ciudadanos

Por: Percy J. Paredes Villarreal

Recientemente me acabo de encontrar con un amigo ingeniero agrónomo; quién me comentaba que en Lima estaba fuerte el candidato de los moraditos “Julio Guzmán”. Y que estando en Trujillo, estaba buscando su local para acudir e inscribirse como militante y tener la oportunidad de contar con un trabajo, si es que logra ganar las elecciones presidenciales.

Posteriormente, me encontré con otros colegas, que me decían lo mismo; que estaban con la curiosidad de ubicar su local, para acudir todos los días, hacer campaña electoral por ese candidato y luego obtener algún tipo de trabajo más adelante.

Ese es el común denominador de muchos profesionales y jóvenes, que buscan arrimarse a los partidos que están favoritos; para que, más adelante, de llegar a ser gobierno nacional, tengan la oportunidad de conseguir algún trabajo con el carnet de militante que puedan obtener.

Algunos de ellos, con los que he conversado; en la campaña anterior estaban apoyando a Humala,  inclusive tuvieron la oportunidad de trabajar en algunas instituciones pública dentro del actual gobierno, ahora les falta poco tiempo para culminar su periodo. Muchos que trabajaron con este gobierno, actualmente están visitando los locales de los candidatos favoritos, para luego de Fiestas Patrias incorporarse al nuevo gobierno como trabajadores, empleados o funcionarios; no interesa el puesto de trabajo, lo importante es obtenerlo y seguir en la Gestión Pública.

Este es el común denominador de muchas personas, o profesionales; que en todo momento anteponen un interés laboral, a cambio de un apoyo a un determinado candidato; ya que, el tema ideológico, político, económico, programático, no se encuentra en discusión, ni tampoco les interesa.

Vivimos una nueva época de hacer política, donde el ser militante es acompañar al candidato, hacer bulla, movilizarse por la calle, pegar afiches; a cambio de una oportunidad laboral, o una remuneración durante el tiempo que dure la campaña electoral.

Actualmente, existe una nueva ley de partido con algunas observaciones y con una serie de vacíos. Que este Congreso de la República, no ha querido incorporarlo como es la falta de transparencia del financiamiento de los partidos políticos, el transfuguismo de los dirigentes políticos, la ausencia física  permanente de locales partidarios dentro de determinado  territorio,  y falta de una serie de actividades que permitan formar a cuadros y militantes referente a su doctrina e ideología, a su propuesta económica y política respecto al país.

Y esto se debe a que, los partidos políticos son muy débiles institucionalmente; con una ausencia de una estructura orgánica, carencia de cuadros y dirigentes, que permitan difundir y promover su proyecto político. Hoy su militancia que cuentan  es voluble, porque ahora están aquí y las próximas elecciones están con otro partido político. No tienen compromiso con nadie.

Por lo tanto, en los procesos electorales se genera un relativismo político en los ciudadanos, en el sentido de que la militancia esta con un determinado candidato siempre y cuando le des algo a cambio. En otros casos a nivel local, estos ciudadanos votan por un determinado Partido Político, y a nivel Nacional por otro; del mismo modo, en las elecciones presidenciales anteriores votaron por un determinado Partido y ahora apoyan a otro.

Existen pocos partidos políticos que mantienen su presencia y espacio político dentro de la sociedad, estas son el APRA y el PPC, que son partidos sólidos ideológico y político; pero que no tienen el arraigo popular de la población, esto se debe a que no existe renovación permanente de cuadros políticos, ausencia de una formación ideológica y política, con un fuerte predominio de caudillos tanto a nivel nacional como a nivel subnacional.

Mientras que por el otro lado, encontramos a Partidos Políticos, que mantienen su presencia gracias a la imagen y presencia del fundador o dueño de dicha agrupación política; se mantienen en dichos partidos a cambio de trabajo o apoyo económico. Una vez que se encuentra desgastado dicho candidato, sencillamente ya no tiene tanta simpatía en la militancia y prefieren irse a otro partido que le puede ser más atractivo e interesante.

De esa manera, los ciudadanos de a pie actúan pragmáticamente, van de un determinado partido a otro,  no por su propuesta política sino por otros intereses. Lo cual podemos decir que se viene construyendo una cultura política relacionado con el clientelismo, que sigue predominando durante muchos años.

Actuar en política electoral dentro de un  escenario neoliberal, bajo una sociedad consumista, con una economía de mercado, más individualista, con grandes desembolsos económico por parte de los partidos políticos y de sus respectivos candidatos;   que solamente lo convierten en campañas superficiales sin ningún tipo de contenido prometedor  y esperanzador. Por lo que, los ciudadanos, en su mayoría actúan dentro de esta coyuntura, con la finalidad de obtener ventajas personales.

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