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Educación para el desarrollo, ¡invertir mejor!

Por: Francisco Huerta Benites*

Actualmente, Perú destina 3,7% de su PIB a la educación, por debajo de la media para la región (5,1%) y Estados Unidos (5,1%), pero a la par con otras economías de ingresos medios como Tailandia y Hungría (3,8%).

La falta de inversión

No es la causa principal del problema. Tenemos que invertir mejor en educación y en el desarrollo de habilidades. Varios estudios hablan de priorizar las inversiones en los primeros años de la vida de un niño, cuando los cerebros son más maleables y receptivos y los retornos de las inversiones son mayores (AM.PPDH, BID, agosto 2017).

Tanto el gasto público como el privado siguen un patrón de U invertida a lo largo del ciclo de vida: como porcentaje del PIB, se destina una mayor parte de este gasto a la educación primaria y secundaria que a la primera infancia y al nivel superior.

Hacia un mejor aprendizaje a todo nivel

Un aprendizaje de mejor calidad es clave para que el Perú compita en la economía global actualmente y en el futuro. Encontrar intervenciones e inversiones efectivas en habilidades es una condición necesaria para cosechar los frutos del cambio tecnológico y evitar los riesgos de quedar rezagados, sin ser capaces de producir bienes de alto valor agregado ni ingresar al grupo de países de altos ingresos. El aprendizaje tiene que producirse en todas las edades, en numerosos contextos, y debe aprovechar mejor los recursos existentes[1] (ob. cit.).

Cómo gastar mejor

Los principales cuellos de botella para el desarrollo de habilidades no parecen ser solo la falta de gasto público ni de incentivos para acumular habilidades. Más bien, lo que se requiere es un mejor gasto para mejorar la calidad de las interacciones en el hogar y en la escuela, ayudando a los alumnos a evitar conductas de riesgo y a completar más años de estudios, así como también para crear un entorno de negocios más favorable que fomente el aprendizaje en el lugar de trabajo.

¿Cómo se desarrollan las habilidades?.

Dado que los recursos son limitados, los responsables de las políticas públicas tienen que decidir qué servicios priorizar. Por ejemplo.

  • Durante los dos primeros años de vida, ¿es decisivo facilitar el acceso a una buena guardería infantil, o es preferible formar a los padres en prácticas de crianza adecuadas?.
  • Para los niños en la escuela primaria y secundaria, ¿es fundamental tener una jornada escolar más larga o las políticas deberían centrarse en tener maestros que involucren activamente a los alumnos y proporcionen una retroalimentación frecuente?

Un buen punto de partida

Consiste en reconocer que el desarrollo de habilidades es un proceso que dura toda la vida. Un enfoque de aprendizaje continuo significa eliminar las fronteras artificiales entre educación y capacitación para el trabajo. Las políticas y programas tienen que ayudar a los individuos a empezar o a cambiar de carrera a medio camino en la vida, para adaptarse a las nuevas oportunidades que surgen. Hay que reformar la educación en el Perú, se gasta demasiado en cosas que no tienen resultados.

[1] Los padres deben aprender a preparar mejor a sus hijos pequeños para la escuela. Los niños deben aprender habilidades fundamentales que serán la base de su aprendizaje en el futuro y de las habilidades que necesitarán en el mercado laboral. Los adolescentes deben desarrollar habilidades académicas y socioemocionales que les permitirán volverse adultos responsables y productivos. Los maestros de todos los niveles deben aprender a motivar a los alumnos para que permanezcan en la escuela y prepararlos para el ingreso al mercado laboral. Los empresarios deben aprender a capacitar a sus trabajadores en tareas relevantes y motivarlos para aumentar la productividad de sus empresas.

* Francisco Huerta Benites

Instituto de Economía y Empresa

Ongd “Ciudad feliz”

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