Declaración conjunta de Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef, y del dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, con motivo de la semana mundial de la lactancia materna

Nueva York/Ginebra, 2 de agosto de 2021.- “A principios de este año, los gobiernos, los donantes, la sociedad civil y el sector privado se unieron para poner en marcha el Año de Acción de la Nutrición para el Crecimiento. El Año de Acción ofrece una oportunidad histórica para transformar la forma en que el mundo encara el compromiso de eliminar la desnutrición infantil.

“La lactancia materna es un elemento fundamental para cumplir con este compromiso.

“La iniciación de la lactancia materna en la primera hora del nacimiento, seguida de la lactancia materna exclusiva durante seis meses y la continuación de la lactancia materna hasta los dos años o más, ofrecen una sólida línea de defensa contra todas las formas de malnutrición infantil, incluidas la emaciación y la obesidad. La lactancia materna también se puede considerar como la primera vacuna de los bebés, ya que les protege contra muchas enfermedades comunes de la infancia.

“Aunque en los últimos cuatro decenios se han producido avances en las tasas de lactancia materna -debido a un aumento del 50% en la prevalencia de la lactancia materna exclusiva en todo el mundo-, la pandemia de la COVID 19 ha puesto de manifiesto la fragilidad de esos logros.

“En muchos países, la pandemia ha provocado importantes interrupciones en los servicios de apoyo a la lactancia materna, al tiempo que ha aumentado el riesgo de inseguridad alimentaria y de malnutrición. Varios países han notificado que los productores de alimentos para bebés han agravado estos riesgos al generar temores infundados de que la lactancia materna pueda transmitir la COVID-19, lo que les ha llevado a comercializar sus productos como una alternativa más segura que la lactancia materna.

“La Semana Mundial de la Lactancia Materna de este año, cuyo lema es Proteger la lactancia materna: Una responsabilidad compartida, permite examinar los compromisos asumidos a principios de este año para dar prioridad a los entornos que faciliten que las madres y los bebés practiquen la lactancia materna. Esto incluye las medidas siguientes:

  • Garantizar que los gobiernos, el personal sanitario y la industria apliquen el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, establecido para proteger a las madres de las prácticas de comercialización agresivas de la industria de alimentos para bebés.

 

 

  • Garantizar que los empleadores concedan a las mujeres el tiempo y el espacio que necesitan para amamantar, lo que incluye ofrecer un permiso parental remunerado con una licencia de maternidad de mayor duración; instalar en el lugar de trabajo lugares seguros para la lactancia; facilitar el acceso a guarderías asequibles y de buena calidad; y ofrecer prestaciones universales por hijos y salarios adecuados.

 

  • “A medida que nos acercamos Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU de septiembre y a la Cumbre de Nutrición para el Crecimiento de Tokio de diciembre, los gobiernos, los donantes, la sociedad civil y el sector privado tienen la oportunidad de realizar inversiones y compromisos inteligentes para hacer frente a la crisis mundial de la malnutrición -incluyendo la protección y la promoción de la lactancia materna y el apoyo a la práctica- por medio de políticas, programas y acciones más contundentes.

“No es el momento de rebajar nuestras ambiciones. Es el momento de apuntar alto. Nos comprometemos a que el Año de Acción de la Nutrición para el Crecimiento sea un éxito, garantizando que el derecho de todos los niños a una alimentación nutritiva, segura y asequible y a una nutrición adecuada se haga realidad desde el principio de la vida, empezando por la lactancia materna.”

Para mayor información www.unicef.org/peru 

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