Crisis de gobernabilidad

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Carlos A. Bocanegra García *

Estamos asistiendo a la disfuncionalidad de las instituciones para solucionar democráticamente los conflictos y que ponen en evidencia las tensiones existentes entre los requisitos de la democracia y los de la gobernabilidad.

Aquí algunos hechos que demuestran esta situación preocupante: Censura a la premier, negativa de un Juez Supremo a concurrir a las citaciones hechas por la Comisión del Congreso de la República, Fiscal de la Nación cuestionado, cambios de Gerentes en los Gobiernos Regionales y Municipios Provinciales a menos de 100 días de asunción del cargo, serios cuestionamientos al Consejo Nacional de la Magistratura; Universidades en un caos, unas pocas acatan la nueva Ley; un obispo que insulta demostrando su homofobia, atribuir que la destrucción de las playas de Trujillo es consecuencia del cambio climático,  Instituciones como Sedalib y Proyecto Chavimochic que se disputan la responsabilidad por la falta de agua potable en la ciudad de Trujillo.

Y más aún instituciones científicas y técnicas que niegan un fenómeno natural como es el “Niño” con la finalidad de justificar la captura de la anchoveta, llegando al extremo de argumentar conceptos fuera de todo rigor científico.

El elemento común de estos hechos es la incapacidad de las instituciones democráticas para asumir y procesar democráticamente el conflicto, debido a la debilidad de la institucionalidad y del Estado, que demuestran que  los valores institucionales y sus prácticas son precarios y sujetos a desplazamiento cuando son mal definidos, confusos o en conflicto.

No obstante encontrarnos en tiempos en que se transita a la formación de una sociedad global centrada en la información y el conocimiento, se presenta una crisis de valores institucionales que desvincula a la ciudadanía paulatinamente de quienes manejan la gobernanza y se pierde la confianza en las instituciones democráticas hasta volverse indiferente a su actuación y desempeño, pero que ha tenido su respuesta en los jóvenes que han emergido cuestionando el sistema económico extractivista, la discriminación y las políticas cambiantes para enfrentar el Cambio Climático y la protección de nuestros recursos naturales.

Si bien es cierto son movimientos y manifestaciones crecientes de presión por cambios en los estilos de política de  gobierno mediante formas de acción participativa no convencional de democracia directa por sobre las formas de la democracia representativa, toda vez que han perdido la confianza en los partidos políticos tradicionales, los mismos que de no desprenderse y superar la percepción de alta incertidumbre, caos e inestabilidad; la ingobernabilidad se profundizará y serán rebasados por una sociedad civil más demandante y participativa, que sumado  a los medios de comunicación harán tambalear el sistema.

La emergencia de las protestas juveniles y de los grupos sociales excluidos, cuestionan el orden establecido y evidencia que la  crisis puede ser el detonante que gatille un nuevo sistema sociopolítico que establezca un nuevo equilibrio institucional que aliente su desarrollo con rostro humano y respeto por el medio ambiente. No olvidemos que cuando falla la representación política el futuro de la convivencia  no está garantizada, por lo que se requiere repensar del papel de la participación social que asegure la sostenibilidad y sustentabilidad en remplazo de políticas y actuaciones cortoplacistas, vale decir trabajar consensos a largo plazo de prevención y no de actuación  para el día a día.

2 comentarios en «Crisis de gobernabilidad»

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