Clausurado local La Minka intentó reabrir, pero fue impedido por agentes de Seguridad Ciudadana de Trujillo

  • Negocio había sido clausurado por 30 días, pero sería cerrado definitivamente.
  • No tenía licencia de funcionamiento y atentaba contra la seguridad de los vecinos.

El clausurado salón de baile La Minka, que el viernes 05 de febrero había sido clausurado durante 30 días por la Municipalidad Provincial de Trujillo, podría ser cerrado definitivamente debido a que la administración del local ha tratado reabrir el negocio, en un evidente desafío a la autoridad edil, sin embargo, sus intenciones han sido frustradas por la oportuna intervención de agentes de Seguridad Ciudadana de Trujillo, quienes permanecen vigilantes en el lugar para garantizar el cumplimiento de la disposición edil.

Los administradores del establecimiento comercial ya habían retirado el muro de concreto colocado por la comuna local delante de la puerta principal del local y habían despegado los carteles de clausura que lacraban el ingreso, en una clara intención de menoscabar el principio de autoridad y reanudar sus actividades comerciales.

Ante esta actitud, el gerente de Seguridad Ciudadana y Defensa Civil de la Municipalidad Provincial de Trujillo, David Figueroa Armas, y el subgerente edil de Seguridad Ciudadana, Fernando Armas Mejía, han acudido al local y han ordenado el despliegue de agentes para impedir la reapertura, a la vez que han efectuado las coordinaciones con las áreas ediles que dispusieron la clausura.

Como es de conocimiento público, el salón de baile La Minka fue clausurado por la comuna provincial al no tener licencia de funcionamiento, tras lo cual lo sancionó con una multa del 50 % de la Unidad Impositiva Tributaria (UIT), equivalente a 1 975 00 soles.

Semanas antes, al negocio se le había revocado la licencia de funcionamiento otorgada el año 2013, debido a que en el local se organizaban conciertos musicales, cuando la autorización municipal era para salón de baile; además, excedía los niveles de ruido permitido, alteraba la tranquilidad de los moradores y atentaba contra la seguridad ciudadana.

En aquella oportunidad, ya se había advertido a los administradores del negocio que si continuaban vulnerando las normas ediles y se resistan a obedecer la disposición edil, se abriría un nuevo proceso sancionador que culminaría con la clausura definitiva del local.

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