Candidatos pendejos

Por: Percy J. Paredes Villarreal

En estos últimos  meses (de Diciembre del año pasado a febrero del presente), hemos podido informarnos de una serie hechos como crecimiento, estancamiento y hasta podríamos decir caídas leves, producto de errores, investigaciones, cuestionamientos y críticas hechas a los candidatos que postulan al sillón presidencial; por parte de los medios de comunicación escrito y/o televisivos.

Del mismo modo, se han comenzado a escribir artículos de opinión a favor o en contra de estos candidatos;  destapándose una serie de hechos cuestionables y lamentables sobre la vida profesional y política de algunos candidatos, que a pesar de esa falta actúan  en forma soberbia y arrogante.

Dentro de este proceso electoral, encontramos a algunos candidatos  hacer alardes de sus grados y títulos académicos, otros a su transparencia y honestidad, otros a su incorporación recientemente a la política, y algunos a su perfil técnico; es decir se promocionan con sus fortalezas. Pero la realidad es todo lo contrario.

Fueron 19 los partidos políticos que han presentado candidatura; pero en lo que va del proceso, uno ha renunciado a continuar en la contienda política. Esto se debe a que no tiene ninguna opción, como tampoco quiere perder su Legalización como partido político; ya que, aquellos partidos que están en contienda electoral, si no superan la valla electoral (que es el 5% de votos), serán retirados del padrón oficial de la ONPE y del JNE.

A raíz de los diversos destapes que vienen realizando los medios de comunicación (escrito, radial y televisivo),   me interese por conocer un poco más desde la perspectiva antropológica, este proceso electoral. Por lo que, nuevamente he vuelto a leer a José Matos Mar, uno de los destacados antropólogos peruanos que ha investigado y escrito  la migración y su impacto en la económica, en la cultural, en la política, etc. Para ello, el  autor en el año 2014 publico su último libro denominado: “Perú Estado Desbordado y Sociedad Nacional Emergente”, donde describe al Perú Oficial y al otro Perú.

Matos Mar, hace un estudio muy interesante sobre el proceso de formación de la Lima y de las capitales de provincia, en el último siglo y el presente; y donde  reconoce el aporte del hombre migrante, que llego a la capital del país con la intención de tener mejores condiciones de vida; pero todo ello lo consiguió gracias al esfuerzo y lucha permanente, para revertir la situación habitacional en la comenzaron a vivir; sin contar con el apoyo del Estado.

El libro es muy interesante, pero a la vez considero, a mi modesto entender, que Matos obvio un tema fundamental de estos últimos tiempos el de la informalidad, el de no respetar o “sacarle la vuelta” a  la institucionalidad o instituciones del País Oficial; donde muchos migrantes tuvieron que actuar dentro de la “Pendejada” o también denominado “viveza criolla”, me refiero al “Otro País” como lo señala el autor.

La Palabra “Pendejo”, viene a ser la viveza, la habilidad para no ser sancionado, o impedir ser identificado como culpable de un acto inmoral, etc.; donde muchas veces, las personas lo celebran como algo positivo, histórico, bueno, ejemplo a seguir, y lo recomiendan a otros, etc. Y en algunos casos, se convierte en un modelo o prototipo que todo peruano debe actuar, para conseguir  o defenderse de algo de esa manera salir airoso.

Por lo tanto, el “Pendejo” es el que vive dentro de la sociedad, acepta la institucionalidad, pero no actúa ni respeta  los parámetros de esta; sino por el contrario, le saca la vuelta en todo momento, para beneficio personal. Y eso lo podemos ver todos los días cuando salimos de nuestras casas, cuando un taxista pasa a toda velocidad y no respeta las señales de tránsito; o un vendedor que te da dinero falso, o una persona que te pide limosna para su bebito cuando tiene una casa de dos pisos, etc.

Dentro de la política encontramos también encontramos autoridades o funcionarios de las Instituciones Públicas, al prototipo del vivo, hábil, calculador, aquel que todo lo resuelve con dinero; aprovecha de lo que tiene para someter a los demás; él no tiene amigos,  tiene servidores que hacen las cosas a cambio de un trabajo o  dinero.

Del mismo modo, como tiene poder económico y político, somete a todos a cambios de brindarles dinero o regalos, cuando existen eventos o días festivos; de esa manera genera clientelismo; todo a cambio de un voto.

Estos personajes no son  filántropos, ni tampoco  demócratas; por el contrario, actúa por un interés y un objetivo, personal e individual. A la vez, aspira a tener el control y el poder, para lo cual cuenta con personas que se someten a lo que le dice que hagan, aceptando humillación a cambio de continuar o tener un trabajo.

Y por último el “pendejo” no reconoce sus errores, culpa a los otros, a sus subalternos como los responsables de los delitos, errores, omisiones, etc., que han cometido a lo largo de su vida como político.

El tema de fondo, es que los electores estamos frente a un contingente de candidatos pendejos, que transgreden normas pero no reconocen sus errores; que no tienen el perfil ideal para asumir la conducción del Gobierno. Pero  tenemos que elegir a un candidato; lastimosamente, la población tendrá que decidir por uno de estos pendejos.

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